La nobleza de la misión Artemis II, que vuela en nombre de la ciencia y de la humanidad, está por encima de la vileza de gobernantes y tiranos que no dudan en sacrificar a sus juventudes en los campos de batalla.
No nos engañemos, el Mundial no es nuestro, no en las gradas. Porque cuando el acceso depende del dinero y no de la pasión, el fútbol deja de ser del pueblo. Y eso es exactamente lo que está pasando.
Los ciudadanos, deberÃamos tomar un respiro por lo que respecta a las actividades cotidianas y aprovecharlo para reflexionar acerca de lo que podemos hacer con nuestro voto en 2027 para mejorar las condiciones de nuestro estado.
A la ciudad de las montañas, todos los dÃas llegan cientos de personas buscando oportunidades. Sin embargo, no todos son vistos igual porque el clasismo en Monterrey es funcional, no accidental.
La imagen de una mujer bajo el sol en Palacio Nacional se convierte, asÃ, en metáfora involuntaria de un sistema que prefiere deslumbrar antes que esclarecer.
La fiesta del Mundial la seguiremos por televisión porque ya se sabe cómo, poco a poco, el futbol cada cuatro años se ha convertido en una celebración para que la presencien en directo los más pudientes.
El corredor Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo concentra una de las cadenas de valor mas importantes del paÃs la automotriz. En ese contexto, el tren deja de ser simbolo para convertirse en ventaja competitiva.
La mayor parte de los aficionados en los estadios serán extranjeros y sólo una pequeña parte mexicanos, debido a la imposibilidad de hacer frente a los altos costos de los boletos y los gastos secundarios.