Héctor Reyes

DESDE MI ESCRITORIO
En Saltillo el béisbol no es solo un deporte; es una expresión cultural, un motivo de reunión y una bandera que se levanta con orgullo en cada temporada.


El éxito de cualquier sistema de salud se mide en algo simple y urgente: si un paciente encuentra medicamento y si lo atienden a tiempo. Hoy, esa sigue siendo la gran deuda en México.



No nos engañemos, el Mundial no es nuestro, no en las gradas. Porque cuando el acceso depende del dinero y no de la pasión, el fútbol deja de ser del pueblo. Y eso es exactamente lo que está pasando.


La estabilidad ha generado un círculo virtuoso: donde hay seguridad, hay inversión; donde hay inversión, hay empleo; y donde hay empleo, hay bienestar.


Más allá de las consignas y del ruido político, México sigue esperando reformas profundas que se discutan con seriedad, consenso y responsabilidad.


El 8M en México es un recordatorio de que el país ha avanzado en leyes, en discursos y en visibilidad, pero que la realidad cotidiana de muchas mujeres sigue marcada por el miedo, la impunidad y la desigualdad.


La historia juzgará la respuesta integral del Estado frente a las consecuencias de la captura de un capo, y también evaluará si se optó por fortalecer o debilitar los contrapesos democráticos.


 Acercarse a los industriales no es solo un gesto protocolario, es reconocer que la agenda legislativa debe dialogar con quienes generan empleo, inversión y competitividad en el estado.



Cuando un gobierno decide recortar, redirigir o no priorizar recursos para programas esenciales como la vacunación, asume un riesgo sanitario. La salud pública no admite improvisaciones ni cálculos políticos.


La presencia de Bad Bunny no incomoda por su música, sino por lo que representa: la consolidación del público latino. El Super Bowl ya no pertenece a una sola narrativa, ni a una sola audiencia.


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