Darío Fritz

TERRITORIOS BALDÍOS
En principio parecería que México se desmorona, tras la decisión de Trump sobre el TMEC. Hasta que alguna voz reconocida trae orden ante la aprehensión y se reestablece el equilibrio.


La naturaleza tiene sus razones para arrasar. Los que viven al margen de la ley, la seguridad de no rendir cuentas.


Si el día de mañana el liberalismo extremo triunfa quizá hasta las estatuas de Lázaro Cárdenas se conviertan en sinónimo de vergüenza, motivo para derribarlas.


Sobreviven sobre lo que el presente les permite alcanzar. Nunca a la deriva, con ojos bien abiertos, curados de promesas incongruentes. Allí están las madres que buscan a sus hijos desaparecidos.


Mucha expectativa para quince días, pero en un segundo un árbitro pita y la desbarata. Y cada quien a su casa. O quizá haya otro partido, otro y otro. Eso lo puede hacer eterno.


Al cabo de casi nueve décadas, en EUA las condiciones laborales han mejorado para los trabajadores agrícolas migrantes, pero hay otros entornos que permanecen inalterables.


A veces nos equivocamos de cabo a rabo, y algunos de los editores universitarios llegan a ocupar gustosos y presumidos ese lugar de “hijos del diablo”.


La exposición digital aprieta con su publicidad, entretenimiento, fake news, consumo, pero aun así se convierte en secundaria al momento de considerar vías de conocimiento y aprendizaje como los que aportan los museos.


En caso de que alguien te pregunte no será para sonreír ni decretar que hemos sido rescatados de nuestra realidad. Nada que podamos responder. Al globo terráqueo nunca lo podremos invertir.


Hacer de la verdad una revolución no podría quedar mejor como esencia para describir a cada uno de los verdaderos periodistas que salen todos los días a contar la vida de los otros.


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