Rogelio Ríos

MIRADA AL MUNDO
Justo cuando la democracia mexicana parecía encontrar su rumbo después de al menos tres décadas de transición política del autoritarismo a un sistema de contrapesos y división de poderes, en el 2018 llego Morena de la mano de AMLO y volvimos al autoritarismo. 


Viene de tierras lejanas al sur de México. El amor y la calidez que ha encontrado, maravillosamente, en nuestra Patria le basta para sentir agradecimiento, para compensar los abusos, el desprecio y los robos que ha sufrido con su familia.


Bajo las circunstancias actuales, no hay atisbo de alivio del problema de las personas desaparecidas en México mientras no exista la voluntad y determinación de las autoridades para reconocer y abordar el problema. 


Al final, un fallo de la OMC en contra de Estados Unidos puede no obedecerlo Trump, pero elevaría el costo político y dañaría (aún más) la reputación internacional de su gobierno.


La política comercial de Trump en contra de México y Canadá, es una acción de deslealtad ante sus socios comerciales y vecinos geográficos.


No puede existir una Presidencia fuerte si no hay diálogo con la oposición, ni disposición a escuchar a todos los sectores sociales, aceptar sus reclamos y corregir el rumbo.


La indiferencia de los mexicanos, y sobretodo del gobierno morenista, hacia Ucrania es insostenible en vista de lo que está en juego en el campo de batalla: el fin de las libertades políticas en Occidente. 


Tres Golfos en una misma región son demasiados. Tenemos más que suficiente con los golfos que gobiernan a Estados Unidos, México y Cuba. 


La reconstrucción de la Franja de Gaza, sus ciudades y campos de cultivo, el tejido social roto, el patrimonio cultural perdido, no es tarea de un solo hombre ni país, por más poderosos que sean.


El hilo que une a los movimientos “Make America Great Again” y Movimiento de Regeneración Nacional es delgado, pero resistente: es el hilo de la complicidad. Lo importante es la lealtad (o sumisión) no la capacidad.


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