Jorge Alfredo Lera-Mejía

OPINIÓN ECONÓMICA Y FINANCIERA
Tamaulipas avanza hacia un modelo de atención que trasciende la emergencia, integrando política pública, conocimiento científico y participación social.


La situación ya no puede verse como una coyuntura pasajera, porque el monitoreo oficial reportó sequía en distintas regiones del estado durante 2026.


La desregulación estratégica es una condición necesaria, pero no suficiente, para convertir el nearshoring en una verdadera palanca de bienestar.


La carretera Tula-Ocampo tiene el potencial de convertirse en un catalizador del desarrollo económico regional, siempre y cuando se integre en una estrategia más amplia que combine infraestructura, inversión, capital humano y gobernanza.


El futuro de las remesas no puede asumirse como una inercia garantizada, sino como una variable vulnerable que debe ser acompañada con política pública.


Tamaulipas no tiene por qué resignarse a ser un territorio de maquilas desechables. Es posible reconvertir el modelo maquilador hacia uno más resiliente, innovador y anclado en el talento local.


México ha descuidado de fondo al sector educativo con ocurrencias, clientelismo y modelos más ideológicos que pedagógicos.


La mejor respuesta para favorecer a los migrantes temporales no agrícolas mexicanos no depende solo de ampliar el número total de visas.


Las universidades públicas como la UAT tienen un rol estratégico para enfrentar las principales preocupaciones ciudadanas: inseguridad, deterioro económico y corrupción.


Mientras en el lado texano, el yacimiento de Eagle Ford generó un auge de riqueza, empleo e innovación, del lado mexicano el recurso sigue atrapado en la roca madre, sin detonar el potencial energético que podría equilibrar el déficit de gas natural nacional.


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