En diferentes ocasiones he comentado que la situación de la presidenta Claudia Sheinbaum no es, ni con mucho, la ideal. Casi se podría decir que, para usar un lugar común, le tocó estar en el mejor lugar, en el peor momento. Veamos por qué.
Quizá desde los tiempos de Plutarco Elías Calles no se veía una presidencia tan poderosa, al menos en el papel, ni siquiera Carlos Salinas, con todo lo que se le atribuyó tenía tanto poder formal. Pero también desde esos tiempos no se veía una presidencia tan asediada por su antecesor. Es cierto que en público AMLO solamente ha tenido tres apariciones desde que dejó el puesto, en alguna de ellas dejó ver que se siente con autoridad, por encima de CSP.
Independientemente de sus apariciones recientes, para resolver su sucesión AMLO, dejó un entramado institucional y fáctico que impide una actuación libre a la presidenta Sheinbaum, ya que de una u otra forma, no seguir sus directrices, tanto en el gobierno como en el partido, se interpreta como una “desviación” de los principios promovidos por el expresidente.
Me parece que Sheinbaum está siguiendo un camino con una máxima clara “que no te vean venir”, uno de los valores más importantes en cuestiones del poder, presentándose como la primera admiradora de su antecesor y seguidora de sus políticas, al menos en el discurso, pero ya se ha visto que en la práctica instrumenta acciones que van claramente en contra de lo que el tabasqueño promovía.
La seguridad es quizá el ejemplo más claro, pero no el único. Se acabaron los abrazos y vinieron los balazos, sin aspavientos, pero claramente delineando una política diferente en esta área. Ya veremos lo que sucede en el ámbito de la energía, donde se perfila la posibilidad de utilizar el fracking para obtener gas de yacimientos no convencionales, una política que, esa sí, iría en favor de la autosuficiencia y la soberanía, no como las políticas en esta área instrumentadas en el anterior sexenio.
Además de tener que caminar como sobre un campo minado, la presidenta tiene que hacerlo a un determinado ritmo, porque tendrá que definir las candidaturas de las gubernaturas y diputaciones federales que se disputarán en 2027 y de cuya definición puede depender en gran medida su nuevo margen de acción. De ahí que no parezca tan mal que el PT haya votado en contra de que ella fuera en la boleta del próximo año con la revocación de mandato, una amenaza que pendía sobre la cabeza de la presidenta, amenaza que en 2028 puede estar diluida o ni siquiera presentarse, ya que por ahora son los propios morenistas quienes la impulsan.
No le ha sido fácil a CSP transitar estos casi 19 meses en el poder, pero puede estar sentando las bases para un segundo periodo de tres años en los cuales desarrollar su propio proyecto, independientemente de cuál sea este.
MARCELO EBRARD
Aunque falta por ver cómo evoluciona el caso, y ante el anuncio de más revelaciones de otros similares por parte Latinus, puede parecer que este es parte de ese ajuste de cuentas con el pasado, como ya ocurrió en el caso de Adán Augusto, como parece estar ocurriendo en el partido Morena y habrá que ver la respuesta, como en Chihuahua.
No todo está dicho todavía y Claudia Sheinbaum deberá continuar sin dudas, porque de tenerlas, puede ser esa su perdición y acabar como la expresidenta de Brasil Dilma Vana Rousseff.