Juan Palacios Dávila

APOTROPAICO
Los discursos suenan muy bonitos cuando se pronuncian, por desgracia, el gobierno requiere en ocasiones de optar por el mal menor, no por lo que mejor suene en la teoría.


Al entregar su medalla de premio Nobel a Trump, Machado está supeditando su orgullo a un bien mayor, la transición en su país. Ella sabe que para el presidente norteamericano el premio Nobel es muy importante.


Es momento de que se den cuenta quienes nos gobiernas que vivimos en tiempos en el cual la incertidumbre juega un papel importante y la rigidez mental no es una buena herramienta de gobierno.


Cuando vivimos en un mundo en que hay gente que se arroga el derecho a utilizar la fuerza para someter a los débiles, no debería extrañarnos que exista otro, más fuerte, que haga lo mismo con ellos. 



Habrá que ver si el aumento de precios que viene asociado a los aranceles no genera una burbuja inflacionaria que perjudique al consumidor mexicano, sobre todo a los de menor ingreso.


Dígase lo que se diga con respecto al inmenso poder que tiene la presidenta, seguramente también tuvo costos que debío pagar para llegar a esa posición. 


Dado que difícilmente se puede acceder a los entretelones del poder, los que buscan beneficiarse de esto utilizan a algunos medios de comunicación para sembrar su versión.


Dada la situación que atraviesa el país, resulta más fácil maniobrar para quienes componen el círculo cercano a AMLO que para los que componen el grupo que llegó con Sheinbaum.


Los grupos radicales de Morena olieron sangre y lanzaron al llamado bloque negro para pegar a la presidenta en uno de sus máximos logros: el de la seguridad. 


Un escándalo tapa a otro y siempre habrá un político que apueste a que mañana se olvidarán sus tropelías o su ineptitud. 


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