El bosque que no deja ver los árboles

Hacia las elecciones de 2027, en cada uno de los estados y municipios existen actores locales que reclaman espacios y cotos de poder y que actúan con mayor o menor autonomía. 
11/02/2026

Se dice que en muchas ocasiones los árboles no dejan ver el bosque, tal afirmación nos asegura que lo inmediato no permite tener una perspectiva general acerca de algún tema en concreto, digamos que, como asegura un amigo, estamos tan inmersos en nuestra cotidianeidad que se nos olvida que nos desarrollamos en un entorno que no solo implica lo local, sino lo nacional e internacional, hoy más que nunca.

Existen, sin embargo, situaciones en las cuales las cosas se presentan a la inversa, por intentar abarcar el bosque como un todo, olvidamos que este está compuesto por árboles que reclaman cierta individualidad. Me parece que ese es el caso hoy de Morena como un todo.

Resulta indudable que desde antes de que tomara posesión la presidenta Sheinbaum, distintos grupos al interior de ese movimiento se estaban ya peleando por obtener espacios de poder de diferente tamaño, incluyendo a algunos de sus miembros que se consideraron a la par con la actual mandataria.

Al acercarse la definición de las candidaturas para los comicios que se llevarán a cabo el próximo año, esos grupos cabildean con más intensidad sus espacios de poder, o por lo menos aquellos espacios que consideran propios, pero la mayoría de la comentocracia, Castañeda dixit, se enfoca a intentar entender la dinámica que se puede presentar entre el expresidente que vive en su quinta y en un retiro autopromocionado, en conjunto con sus lugartenientes reales o supuestos, y la actual presidenta que en teoría debería tener la última palabra en este rubro, como en su momento la tuvo AMLO, al menos así lo ha hecho ver el gobernador de Sinaloa.

Por estar atendiendo a esa dinámica, real o supuesta, se olvida que en cada uno de los estados y municipios existen actores locales que reclaman espacios y cotos de poder y que actúan con mayor o menor autonomía, con los cuales, a querer o no, se tiene que negociar porque, al final de cuentas generalmente son quienes manejan las estructuras electorales o territoriales en cada uno de los lugares.

Pongamos por caso la elección de candidato a gobernador en Nuevo León, donde se menciona por lo menos a cinco militantes de Morena y sus aliados para alcanzar el tan anhelado “tú lo serás” y en donde hay perfiles que, pese a su desgaste, están ahí debido a que tienen en sus manos las estructuras territoriales y, por supuesto, presupuestos importantes para operarlos.

Qué decir de San Luis Potosí, en donde, pese al veto de la llamada “Ley Esposa” el partido Verde se mantiene en sus trece para llevar a la candidatura a la cónyuge del actual gobernador, o en Chihuahua, donde grupos de diversa índole se están disputando la candidatura, la senadora Andrea Chávez, apoyada por Adán Augusto López desafía a la propia presidenta Sheinbaum por lo que respecta a las campañas adelantadas, en tanto que grupos locales en ese estado aseguran que ahí no la quieren como candidata. O en el Zacatecas de los Monreal.

Así como esos ejemplos existen más en cada una de las entidades federativas, son los árboles que no alcanzamos a ver por estar empeñados en tener una imagen clara del bosque, un bosque que pareciera explicar todo pero que, en realidad, entraña una complejidad en las realidades existentes que solamente puede ser entendida en la medida en que se analice caso por caso.

Y en esas andamos, pasando de los árboles al bosque y de regreso.

juanpalaciosdavila@gmail.com



JUAN PALACIOS DÁVILA es educador de profesión, periodista por vocación. Editorialista en La Moneda, ABC, El Porvenir y Radio Alegría.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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