“El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, el realista ajusta las velasâ€, William George Ward.
Hoy comienza la travesÃa de la incógnita. SABA Consultores ya no nos proporcionará datos sobre la realidad de la opinión ciudadana, tras un prolongado intento cuyo sentido estaba en su propio nombre: “SABA por un México informadoâ€. La noticia es mala para todos. Ojalá me equivoque, pero esta situación va para largo, si no para siempre, al menos en cuanto a datos públicos. Sólo se me ocurre que alguno, o más de uno, de los que han disfrutado (y seguramente aprovechado) saber cómo iban las cosas, ahora lo eche de menos, y decida pagar lo que es justo por lo que mucho tiempo ha sido gratis. No me refiero, por supuesto, al público en general, que ha recibido la bendición de lo que la pasada semana definÃamos como “democratización de los datosâ€. Ahora, con el negocio de las encuestas mayoritariamente dirigido a la propaganda partidista y no a la exposición e interpretación de la percepción de los mexicanos, navegaremos casi con los ojos vendados. Será como si el niño que, en el cuento, señalaba que el rey iba desnudo, hubiera sido silenciado y aquel reino (y su rey) siguieran en la ilusa felicidad de la mentira.
Los datos no constituyen por sà mismos verdades absolutas. Necesitan contexto, interpretación y la consiguiente relación con los acontecimientos. Ahora nos quedamos sólo con estos últimos, y nos habremos de limitar a las opiniones intentando evitar las siempre peligrosas suposiciones. No obstante, hay percepciones ciudadanas constatadas durante años que no son susceptibles de mudanza sin que medie para ello un cambio razonable de las circunstancias. La principal es la mayor preocupación de los mexicanos, que viene siendo insistentemente la seguridad. Para esto es razonable basarse en algo cuya evolución sà está midiendo SABA, a partir de las estadÃsticas oficiales de homicidios. Por ello sabemos que, desde la llegada efectiva de Claudia, y particularmente desde diciembre, se ha producido un descenso en un promedio que, con AMLO, era de 533 muertes dolosas semanales, para pasar a una media actual de 454. Se produce, además, una condición de estabilidad desde hace seis semanas, lo que indica que ese descenso no es flor de un dÃa.
De aquà podemos extraer varias conclusiones. La primera, que aunque lo probable es que la inquietud por la inseguridad siga siendo de primer orden, es posible que se haya mitigado en parte. La segunda, que la estrategia de gobierno parece, en primera instancia, tener visos de éxito, que por supuesto no es aún ni mucho menos completo. Para saber si el término absoluto de los 451 homicidios sucedidos la pasada semana es mucho o poco habrÃa que acudir a términos relativos y contextuales. Por ejemplo, una comparativa con otros paÃses semejantes o su distribución por estados. Para mÃ, y esto es sólo mi percepción, me siguen pareciendo una barbaridad y un problema muy grave. Pero no se puede minimizar la mejorÃa, porque hablamos de 79 vidas. Lo que queda claro es que el protagonismo de GarcÃa Harfuch será enorme en los próximos tiempos, restándoselo en cierto modo a la Secretaria de Gobernación. Junto a la seguridad, será personaje estrella la economÃa, y con ella don Marcelo Ebrard, el eterno e irredento aspirante que seguramente ya piensa en 2030.
Los dos, Omar y Marcelo, serán claves en el modo en que se toree el miura Trump. Al primero se le van a consolidar y ampliar poderes, el segundo tendrá que manejar el espinoso asunto de los aranceles, una guerra que no afecta sólo a México, y pone en solfa, entre otras cosas, al propio T-MEC. ¿Será capaz el gobierno de, como en el aikido, aprovechar la fuerza bruta del contrario en su propio beneficio? ¿O se dejará caer, como tantas otras veces, por los barrancos de la demagogia y el populismo? Claudia, en ese sentido, sigue entre dos aguas, aunque últimamente AMLO (alabado sea Dios) parece haber desaparecido de escena, por más que sea probable que continúe entre bastidores. De todos modos, entre la sociedad civil parece cundir el desánimo ante el nuevo régimen instituido por el Tlatoani: del ridÃculo atrevimiento de la “cartilla moral†no hay mucho más de un paso hasta la dictadura moral, y por ese camino transitamos, si Claudia no lo remedia. Y es difÃcil, cuando tienes el poder en tus manos, renunciar al extremo refuerzo del ejecutivo perpetrado en el sexenio anterior, desandando asà los tÃmidos pasos previos hacia un sistema con verdaderos contrapesos.
Prueba de ello ha sido el “sostenella y no enmendalla†de la elección judicial, que poco a poco se acerca, y cuyo proceso serÃa, como todos, de máximo interés para ser seguido mediante los monitoreos de SABA. Lo último que hemos sabido es que la opinión pública estaba bastante dividida. ¿Cuál será su evolución? ¿Qué opinan los ciudadanos sobre el tema migratorio? Y me refiero tanto a los que abandonan México como a los que retornan forzosamente, y por supuesto a los que llegan por la frontera sur. O, por poner sólo un ejemplo más, ¿qué piensan los mexicanos de la, para mÃ, espuria manipulación de los llamados pueblos originarios? En el Año de la Mujer IndÃgena, volvemos a una doble instrumentalización de los conceptos de feminidad e indigenismo. Y ambos suelen salir bastante mal parados en términos prácticos cuando caen en manos de la propaganda institucional. Todos ellos son asuntos bastante más importantes que el nombre que le de Google al Golfo de México, al cual seguiremos todos llamando asÃ, porque asà nos viene en gana.
Los asuntos mencionados, y muchos otros, en especial el delicadÃsimo ambiente geopolÃtico del mundo y de la región, agravan las consecuencias de la ausencia de los monitoreos de SABA. Asà que no sólo navegamos a ojo, sino por un océano particularmente proceloso y turbulento, de modo que la atención, más que nunca, debe ser máxima. Ahora que la inmensa mayorÃa de los productos sobre opinión pública están marcados por la propaganda o, peor aún, por el autoengaño de polÃticos entregados al canto de sirenas de sus asesores, se va a echar mucho de menos formarse una opinión basada en datos fiables. Por mi parte, seguiré con la singladura sin cartas náuticas. Y aunque haya quien piense que esto que hago es un ejercicio de voluntarismo inútil, y puede que lo sea, también será una manera de reivindicar aquello de lo que hemos disfrutado tanto tiempo, y que tal vez no regrese. Ajustemos las velas, e intentemos que el “punto de fantasÃa†coincida con un buen puerto. Al fin y al cabo, hemos visto incluso gobiernos que han ido a ciegas, sin saber dónde estaban ni a dónde se dirigÃan. ¿Qué puede salir mal?