Adolfo González

NAVEGANDO A ESTIMA
El gran capital político heredado y obtenido en las urnas por Claudia Sheinbaum, amén del construido en estos meses con los resultados obtenidos, podrían diluirse con más facilidad de lo que parece. 


Lo que exhibe el llamado “campo de exterminio†es el terrible modo en que la delincuencia organizada dispone de vidas y haciendas, y por encima de todo la complicidad con las autoridades.


Es de suponer que Claudia Sheinbaum prefiera que se piense en otras cosas que no sean las disputas internas de la 4T.


Si el sistema parece vivo es a través de una inmensa red clientelar, sostenida además por los pies de barro del subsidio.


El gran problema de Claudia Sheinbaum son las malas compañiÌas que le rodean al interior de su partido, que forman parte de la herencia envenenada de su predecesor.


Es difícil para Claudia renunciar al extremo refuerzo del ejecutivo perpetrado en el sexenio de López Obrador, desandando así los tímidos pasos previos hacia un sistema con verdaderos contrapesos.


El empeño de la 4T en ponerle adjetivos a la democracia, es decir, en desnaturalizarla con la muerte en vida, hace obligado un debate cívico que despierte a la ciudadanía de toda clase y condición.


Si consideramos que los Yunes se integran a Morena, dentro de las transformaciones de la 4T también está convertir lo indecoroso en un honor.


Ojalá fuera real el mundo imaginario que presentó Andrés Manuel, pero incluso las prisas por acometer las reformas son ya de por sí sospechosas.


De modo que la palabra que mejor define el sexenio que acaba, a la vista de las muchas expectativas defraudadas, no puede ser otra más que decepción.


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