La mala conciencia

Adolfo González

NAVEGANDO A ESTIMA
El gran capital político heredado y obtenido en las urnas por Claudia Sheinbaum, amén del construido en estos meses con los resultados obtenidos, podrían diluirse con más facilidad de lo que parece. 
26/03/2025

“Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoroâ€, René Descartes.
 
Al contrario de lo que pensaba la semana pasada, me desdigo y empiezo a pensar que, quizá, la actitud dubitativa de Claudia y su partido, en su esfuerzo por minimizar el horror del rancho Izaguirre, pueda estarle costando popularidad. No se trataba, como dije, de magnificar los hechos, ya de por sí terribles, pero tampoco de salir por la tangente de una realidad dramática e innegable que sufre el país hace ya demasiado tiempo. Lo mismo se puede decir de Alejandro Gertz y, sobre todo, de Omar García Harfuch, cuyo éxito relativo hasta ahora en la lucha contra el narcotráfico se puede ver truncado por el mal manejo de esta situación.
 
En cuanto a Claudia, su guerra dialéctica y semántica en pos de suavizar de los términos que definan la barbarie (reclutar, matar, terminar, exterminar, desaparecer... ninguno es tranquilizador) no transmitió en absoluto la imagen que muchos, creo que la inmensa mayoría, esperamos. Que no es más que la más absoluta y radical decisión de encarar el mal endémico del narco y todas sus infinitas ramificaciones y consecuencias. Lo he visto en prensa: México es “el país que desapareceâ€, en alusión a los 125 mil mexicanos cuyo paradero se reconoce que se ignora. Se dice muy pronto, pero se tarda bastante más en digerir que más de un centenar de miles de familias vivan semejante angustia con tan escasos visos de esperanza.
 
Por otra parte, la imagen internacional de México se ha resentido de manera desastrosa, si es que aún cabe mayor perjuicio del que ya arrastraba hace años. Hacen fortuna términos como el muy repetido del “exterminioâ€, y otros como las “levas de la muerteâ€, el “campo de la vergüenza†o el “inventario del terrorâ€, en referencia este último al hallazgo de objetos personales. Y puede que eso sea lo menos importante, pero en el contexto geopolítico en el que nos encontramos no parece nada beneficioso para los retos que vive la diplomacia mexicana. En resumen: la cosa se está torciendo, y el gobierno, quizá asaltado por la mala conciencia, no parece esgrimir más que excusas de mal pagador. Cuando a las críticas externas Claudia responde pidiendo “respeto para México†no cabe más que sugerirle que quien primero debe respetar a la Nación son aquellos que la gobiernan.
 
Abundando en lo internacional, algo que está poniendo de relieve la política amenazante de Trump es la extrema dependencia de México hacia Estados Unidos, para cuya subsanación, o al menos alivio, poco o nada se ha hecho en las últimas décadas. El TLCAN pudo haber sido una vacuna, pero ni se pensó a largo plazo ni se contaba con que el vecino se volviera desleal. En cambio, sí trajo el lucro de quienes aprovecharon, a ambos lados del río Bravo, la deslocalización de industrias a costa de los míseros sueldos de México. Puede que sean los mismos que ahora derraman sus lágrimas de cocodrilo por las “florecientes†automotrices mexicanas. La cosa es que nadie previó esta posibilidad, porque la gestión al respecto, en las últimas décadas, ha consistido básicamente en un gobierno tras otro (PRI, PAN y 4T) dormidos en los laureles. Y conviene insistir en ello porque el vecino de arriba puede ser un patán, pero lo que sucede de fronteras adentro ha sido y será siempre responsabilidad de quien gobierne México.
 
Ahora que el futuro nos alcanza ya no existe la posibilidad del coqueteo con el otro bloque, o la vía de escape los "no alineados", esos instrumentos que tan útiles le fueron a México durante la Guerra Fría. Tampoco hay políticos ni diplomáticos de la altura de otros tiempos, en los que a pesar de la “dictadura perfectaâ€, el desempeño internacional era envidiable, sobre todo en el ámbito regional. Probablemente porque ahora no saben que no saben ni entienden que no entienden. La popularidad lo es todo, sí, pero esta clase política, al contrario que Descartes, creen que lo poco que conocen vale más que un infinito ignorado. Políticos obtusos que no entienden la necesidad de saber y se entregan a los cantos de sirena de supuestamente sesudos asesores cuya misión es regalarles los oídos. Creer las mentiras de su propia propaganda es tan frecuente que se está convirtiendo en una patología generalizada.
 
Se equivocan. Aún para aquellos que sólo piensen en mantener sus poltronas, navegar a ciegas y sin información fidedigna sobre la opinión pública es una pésima idea. En situaciones de crisis, como la que sin duda vive en los rubros internacional y de seguridad el gabinete de Sheinbaum, una orientación veraz y basada en realidades es fundamental en la gestión de la toma de decisiones. No sé si su conciencia no es todo lo buena que debiera, ni quién estará aconsejando a Claudia echar balones fuera. O bajo qué presiones lo hace. Pero el gran capital político heredado y obtenido en las urnas, amén del construido en estos meses con los resultados, visibles aunque limitados, en la lucha contra la violencia, podrían diluirse con más facilidad de lo que parece. Si el pasado tiene la culpa, cuidado cuando tú ya formas parte de él.
 
P.D.: la semana próxima hablaremos de Cuauhtémoc, y no precisamente del último Tlatoani azteca. Ayer el guinda fue el color del sonrojo, pero al cabo que no es la primera vez.

adolcafe@yahoo.es



ADOLFO GONZÃLEZ es Historiador, reside en España, y es analista político especializado en la interpretación de la metodología de Saba Consultores de medición de la opinión pública. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

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