Julián J. Hernández

UN MUNDO COMÚN
Aunque la prensa dedica espacios a historias como las de los hermanos Santiago Margarito, es poco el interés por los indígenas en nuestro país.


López Obrador está en Palacio Nacional gracias a una narrativa bien preparada en libros y documentales que la gente conoce: el defensor del pueblo, el incorruptible, el austero.


Andrés Manuel López Obrador es dado a injuriar a aquellos que lo critican o lo contradicen. Él, situado en la cima del poder, se comporta como un tipo de la calle cuando lo critican.


No se conforman con hablar del rendimiento de los atletas; también quieren convertirlos en buenas personas, en cristianos devotos, en ciudadanos perfectos.


¿Será que el neoleonés es patriarcal aunque el mundo civilizado vaya en otra dirección?


A muchos candidatos no les han faltado excelentes discursos y promesas de campaña, pero fracasan. También han exhibido sus méritos profesionales sin mayores resultados.


A Nuevo León le sobra talento para crecer en equilibrio, en armonía. Y cuanto más talento acoja, mejor.


La esposa del Presidente cayó en la tentación de escribir al vuelo en redes sociales, y lo pagó caro.


No estoy convencido de que esté en marcha un ataque para desestabilizar a la Presidencia, pero sí de cierta obsesión por las conspiraciones y el uso de la historia para darles realidad.


¿De dónde sale el material para exhibir a López Obrador? ¿De filtraciones, del extranjero, de la derecha? De nadie: sale de él mismo.


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