Recientemente escuché a un connotado analista de la vida política nacional, decir que la oposición en el país no había realizado un diagnóstico de lo sucedido en 2018 y por ello se encuentra, hasta hoy, pasmada ante la magnitud de la derrota sufrida. Según él, los partidos políticos no tienen idea de dónde se encuentran parados en la actualidad y por eso no saben qué hacer para aprovechar la baja en las preferencias electorales que sufre Morena. Sobre todo si pensamos en la política electoral como un juego de suma cero.
Sin entrar en discusiones que pueden llegar a ser bizantinas, considero que la situación podría ser enfocada desde otra perspectiva: los partidos políticos saben muy bien donde están parados y su objetivo no es, al menos no por ahora, ganar las siguientes elecciones, sino uno más modesto: sobrevivir.
Parece que los partidos como el PAN y el PRI, intuyen que el desgaste en Morena le pasará factura en algún momento, que ellos apuestan sea más temprano que tarde, y entonces tendrán oportunidad de enfrentar los procesos electorales en diferentes condiciones, unas en las cuales el triunfo sea una posibilidad real, y saben que ese momento no es la elección del próximo año.
La apuesta puede ser equivocada, pero todo indica que los partidos de oposición asumen que el entramado institucional no les resulta favorable, ya que Morena colonizó las instancias electorales y estas actúan en su favor, por ejemplo, si la coalición que actualmente gobierna se mantiene en el proceso electoral para renovar la Cámara de Diputados, lo más probable es que obtenga la mayoría de la votación, la cual, gracias a la cláusula de gobernabilidad le reportará un 24% de curules adicionales a las ganadas en las urnas, porcentaje que se reflejará en menor representación de los opositores.
Si a lo anterior sumamos la cantidad de negativos que acumulan los partidos de oposición, no resulta extraño que por ahora busquen apenas sobrevivir y ya verán después si su apuesta fue la correcta.
Esta perspectiva, se aplica a los partidos como el PAN y el PRI, pero también a MC, que si bien no espera ganar los próximos comicios, sí busca convertirse en la segunda fuerza electoral para estar en condiciones de llegar a negociar con la primera, sobre todo si PVEM y PT, suben sus pretenciones después de 2027.
Así es que, sí, puede ser que la oposición esté pasmada y no sepa que hacer, pero recordemos que la política partidista no es un ejercicio académico y tiene mucho de inteligencia práctica y desde esa perspectiva, los partidos saben que lo primero es sobrevivir y esperar mejores tiempos.