Rogelio Ríos Herrán

MIRADA AL MUNDO
Vamos a vivir en el 2021 esa sensación de que regresamos de una guerra y que sufriremos el “estrés postraumático”, como lo nombran los especialistas.


Hay en el coronavirus un mensaje para nosotros, hombres y mujeres, sobre nuestro lugar en la naturaleza y en la creación. El mensaje no puede ser más claro ni más sencillo: vive y deja vivir.


Con la salida de Martha Bárcena de la embajada de Washington se cerrará un ciclo muy interesante en la diplomacia mexicana.


La forma de llegar y postrarse ante la Virgen puede ser distinta, caminando o conectándose a la red, pero no pierde un gramo de su fuerza.


Los mexicanos que envían dinero a sus familias a México no lo hacen para apoyar las políticas de Andrés Manuel López Obrador ni de cualquier otro político.


Los sentimientos que rodean la celebración este año son similares a los de hace 19 años, tras los ataques a las Torres Gemelas: un amenazante presente y un inquietante futuro.


Sólo en el contexto de este decisión puede entenderse ahora la postura irracional del Presidente López Obrador de no reconocer a Joseph Biden como Presidente electo de Estados Unidos.


De haber permitido la difusión de falsedades de Trump, los periodistas y medios de comunicación estadounidenses habrían faltado a sus principios periodísticos.


Es casi un hecho de que Biden será el Presidente número 46 de Estados Unidos.


Una participación latina récord pondría al máximo el nivel de exigencia para el futuro Presidente de Estados Unidos para que atienda la agenda hispana y reconozca el valor que como comunidad tiene.


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