Vida nueva

Vamos a vivir en el 2021 esa sensaci√≥n de que regresamos de una guerra y que sufriremos el ‚Äúestr√©s postraum√°tico‚ÄĚ, como lo nombran los especialistas.
31/12/2020

No s√© si fue producto de una inspiraci√≥n literaria, motivacional o de mercadotecnia, ni qui√©n fue su autor, pero la frase ‚ÄúA√Īo Nuevo, Vida Nueva‚ÄĚ es una de las que m√°s me gusta escuchar al finalizar cada a√Īo, ¬°no se diga al finalizar el a√Īo 2020!
 
Sí, vida nueva con el libro de contabilidad de nuestras vidas en ceros, en perfecto balance antes de descuadrarse con nuestras acciones.
 
Sí, lanzar amores viejos al olvido, buscar un nuevo comienzo, encontrar el corazón que nos comprenda y nos corresponda y echar al bote de la basura el amor tóxico que nos atrapa en sus garras.
 
Ahora sí, dicen otros más, a emprender el negocio que los llevará a la cumbre y que les permitirá superar las angustias de los apuros económicos, el vivir al día atado a las obligaciones de empleos mal remunerados e insatisfactorios.
 
En fin, el ‚Äús√≠, ahora s√≠‚ÄĚ lo hago, lo quiero o lo termino, es el tono de cada fin de a√Īo.
 
El plus en este a√Īo nuevo 2021 es que, finalmente, tenemos la sensaci√≥n, aunque sea ilusoria, de que la pandemia de coronavirus que asociamos al 2020 se quedar√° en su mayor parte, por decirlo as√≠, en el a√Īo que termina.

Claro, ya se anuncian las vacunas aprobadas m√°s recientemente, como la de la farmac√©utica Pfizer, y en Gran Breta√Īa han empezado, desde semanas atr√°s, a vacunar a los brit√°nicos.
 
Por mi parte, me abandono por completo el sentimiento de ‚Äúa√Īo nuevo, vida nueva‚ÄĚ y empiezo con entusiasmo este nuevo ciclo anual con planes y proyectos, cuentos y novelas en el escritorio que ¬°por fin! saldr√°n a la luz, proyectos period√≠sticos que la pandemia puso en pausa, y todos los retazos que llevamos en el caj√≥n de sastre personal.
 
No faltan, por supuesto, las promesas de tomar por asalto el gimnasio, la caminadora, la escaladora, etc., que duran aproximadamente hasta finales de enero, y que nos dejan torceduras y contracturas musculares por hacer demasiado ejercicio, muy intenso, en tan poco tiempo.
 
Lo que m√°s quiero decirles, sin embargo, queridos amigos, es que vamos a vivir en el 2021 esa sensaci√≥n de que regresamos de una guerra y que sufriremos el ‚Äúestr√©s postraum√°tico‚ÄĚ, como lo nombran los especialistas, de quienes regresan de los campos de batalla.
 
No podemos quedar indemnes con tanta muerte y sufrimiento a nuestro alredor. No nos deja intacto el corazón observar el sufrimiento alrededor del planeta, tanto en la lejana China como en los cercanos países latinoamericanos, la devastación que el Covid 19 ha dejado a su paso.
 
No sólo nos ha atacado el virus en nuestras personas y salud, que no es poco: ha trastornado también por completo a la economía y a la sociedad a tal grado que ya nada volverá a ser como antes. Se lo repito: ya nada volverá a ser como antes.
 
La contundencia de estos cambios volcánicos supera a nuestra capacidad de comprensión. Podemos recibir y procesar la información, claro, pero no la asimilamos ni completa ni rápidamente.

Sabemos lo que se nos viene encima, pero como especie humana vamos a tardar, mucho m√°s que un a√Īo nuevo, en adaptarnos completamente a la nueva realidad.
 
Lo vivo en mi persona: todav√≠a me descubro pensando en t√©rminos como ‚Äúcuando esto pase y regresemos a la normalidad‚ÄĚ o ‚Äúa√Īoro las idas al estadio‚ÄĚ o ‚Äúquiero regresar a mi cantina favorita‚ÄĚ, lo cual quiere decir que una parte de mi no capta a√ļn, a pesar de que como periodista vivo en medio de un mar de informaci√≥n, que eso no va a pasar, o que si pasa ser√° en una forma completamente distinta a la acostumbrada.
 
Como pasar de la ni√Īez a la adolescencia para hacernos hombres, los cambios son irreversibles. Para entenderlos y adaptarnos, necesitamos a los dem√°s, pues solamente la vida en comunidad y en sociedad puede salvarnos del gran efecto colateral de la pandemia de coronavirus: su capacidad de aislarnos como seres humanos, su eficacia en explotar en cada uno de nosotros el individualismo y el ego√≠smo extremos. Me salvo yo y mi familia, pensamos en la desesperaci√≥n, y que se hunda el resto.
 
Mi consejo es plantarle al virus nuestra mejor cara como humanos, la de la solidaridad con los dem√°s. Nuestros antepasados vivieron miles de a√Īos transitando por cambios lentos, pero que representaban saltos gigantescos cada vez: la formaci√≥n del lenguaje, la era del hierro, el nacimiento de la agricultura, la vida de sedentarios que permiti√≥ la formaci√≥n de las sociedades, etc√©tera.
 
En el futuro, se marcará a este siglo 21 y a esta pandemia de coronavirus con una marca similar a las anteriores: la era del gran reencuentro, la llamaría yo, en la cual las personas se despojaron de lo frívolo, irrelevante e individualista para volverse de nuevo una sola tribu en torno a una sola fogata: la tribu de los seres humanos.
 
¬°Feliz A√Īo Nuevo!

Rogelio.rios60@gmail.com



ROGELIO R√ćOS estudi√≥ Relaciones Internacionales y es periodista de opini√≥n sobre M√©xico y el mundo.

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

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