“Yo creo que la otra semana serÃa un buen momento para volver a establecer el diálogo, con toda la intención de llegar a puntos de acuerdo". "Vamos a ver cómo el Estado sigue (con sus programas y proyectos) e identificar qué más podemos utilizar en inversión para aprovechar la coyuntura del Mundial, que permite hacer grandes obras".
Asà se manifestó el secretario General de Gobierno, Miguel â€Mike†Flores, en relación al veto “en buena onda†que hizo el gobernador Samuel GarcÃa de la Ley de Ingresos aprobada por el Congreso local.
Entre otras cuestiones habrÃa que preguntar por qué es precisamente ahora o la semana próxima el momento adecuado para negociar el presupuesto cuando la ley mandata otras fechas.
Obviando preguntas legalmente incómodas, la realidad es que no es enero el momento de negociar nada con respecto al presupuesto estatal, ya que la ley vigente señala claramente los tiempos en que debe establecerse y aprobarse el presupuesto estatal.
En estas fechas lo que deberÃa suceder serÃa que todo mundo, en caso necesario, deberÃa estar analizando la forma de evaluar la aplicación del presupuesto aprobado. La verdad es que no hay tal. Por cuarto año consecutivo, el presupuesto no se negoció, para decirlo en palabras de Samuel, “en tiempo y formaâ€.
El problema, nos parece, es que los polÃticos de hoy han olvidado para y por qué están donde están. Olvidan que el presupuesto es una forma de mostrar sus intenciones y de señalar aquello que están proyectando para la comunidad a la que se supone que sirven.
Pero, además, olvidan que su trabajo, el que ellos eligieron, consiste precisamente en lograr acuerdos entre diferentes grupos polÃticos. Esa es la actividad a la que se supone que se dedican y resulta que los señores y señoras que están en el candelero polÃtico no quieren ejercerla porque lo que desean es imponer sus puntos de vista, incluso sin importar si estos coinciden o no con las necesidades de nosotros los ciudadanos.
Parece que las leyes y las necesidades de los nuevoleoneses pasan a segundo plano cuando de presupuesto se trata, ya que este se convierte en un arma para lograr objetivos particulares de los polÃticos y no un instrumento para servir al bien común, como deberÃa ser.
Aunque dicen que más vale tarde que nunca, la realidad es que no deberÃa de normalizarse el hecho de que unos y otros hagan lo que les venga en gana con el servicio que se supone deben prestar a los ciudadanos.
Por eso hemos insistido tanto en que nosotros los ciudadanos deberÃamos de tener formas y mecanismos para exigir a los gobernantes que hagan lo mejor para nosotros y no lo mejor para ellos.
Para desgracia nuestra, no tenemos nada más poderoso que nuestro voto, pero este solamente lo podemos ejercer cada tres años y después esperar a que aquellos a quienes elegimos actúen correctamente.
Sin embargo no siempre resulta asà y tenemos que pagar las consecuencias , tal como está sucediendo ahora.
Por ello insistimos en que medite muy bien por quién va a votar en las próximas elecciones que si bien parecen lejanas, en realidad están a la vuelta de la esquina.