Petr贸leo, discreci贸n y obediencia

La soberan铆a energ茅tica proclamada en discursos se diluye cuando entra en contacto con el sistema internacional real, donde las decisiones se toman bajo c谩lculo y conveniencia.聽
05/02/2026

Durante d茅cadas el petr贸leo ha sido para M茅xico algo m谩s que un recurso energ茅tico: ha funcionado como herramienta diplom谩tica, s铆mbolo de soberan铆a y moneda de cambio pol铆tico. 

En tiempos recientes, ese uso volvi贸 a escena a partir de los env铆os de crudo y combustibles a Cuba, una relaci贸n heredada de viejas afinidades ideol贸gicas que hoy transita por una zona de penumbra administrativa y discursiva.

Pemex reconoci贸 transferencias a la isla durante 2024 y 2025, aunque redujo el volumen a una expresi贸n casi simb贸lica. Las cifras oficiales aparecen fragmentadas, dispersas entre reportes t茅cnicos, declaraciones p煤blicas y silencios estrat茅gicos. 

La empresa productiva del Estado apel贸 a contratos previos y a razones humanitarias, mientras evit贸 detallar condiciones financieras, mecanismos de pago y criterios de continuidad. La discreci贸n se convirti贸 en pol铆tica p煤blica.

En paralelo, el escenario internacional se endureci贸. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca trajo consigo una estrategia frontal contra cualquier pa铆s que facilitara energ铆a al gobierno cubano. Aranceles, amenazas comerciales y sanciones indirectas formaron parte del nuevo repertorio. 

M茅xico respondi贸 con un discurso el谩stico: reafirm贸 su vocaci贸n solidaria en foros multilaterales y, al mismo tiempo, detuvo los env铆os petroleros con una velocidad que contrast贸 con la ret贸rica soberanista. La maroma pol铆tica alcanz贸 niveles ol铆mpicos.

La presidenta habl贸 de prudencia, de evaluaci贸n t茅cnica y de responsabilidad econ贸mica. La decisi贸n final coincidi贸 punto por punto con la exigencia estadounidense. El mensaje impl铆cito result贸 claro: el margen de maniobra existe mientras Washington lo permite. La pol铆tica exterior mexicana opera dentro de una geometr铆a condicionada por la vecindad y por la dependencia comercial.

Cuba, por su parte, enfrenta una crisis energ茅tica estructural. La ca铆da del suministro venezolano dej贸 a la isla en una situaci贸n fr谩gil, con apagones recurrentes, transporte limitado y una econom铆a dom茅stica sostenida a fuerza de remesas y racionamiento. El petr贸leo mexicano represent贸 un alivio parcial, relevante m谩s por su carga simb贸lica que por su volumen real. Su interrupci贸n profundiza tensiones cotidianas y reactiva memorias del llamado Periodo Especial, etapa marcada por escasez y deterioro social.

Aun as铆, el endurecimiento del bloqueo dif铆cilmente modificar谩 la arquitectura del poder cubano. El r茅gimen ha demostrado una capacidad notable para administrar la escasez, redistribuir costos hacia la poblaci贸n y preservar los n煤cleos duros de control pol铆tico. Rusia, China e Ir谩n aparecen como proveedores alternativos, motivados por intereses geopol铆ticos que trascienden la coyuntura caribe帽a. El combustible encuentra rutas cuando la necesidad estrat茅gica lo exige.

La expectativa de un colapso pol铆tico derivado del ahogo energ茅tico responde m谩s al deseo que al an谩lisis hist贸rico. Las dictaduras raramente se disuelven por presi贸n externa aislada. Su transformaci贸n ocurre cuando confluyen fracturas internas, p茅rdida de cohesi贸n en las 茅lites y una sociedad civil capaz de articular alternativas. El bloqueo, en su versi贸n cl谩sica o renovada, fortalece discursos de resistencia y victimizaci贸n que prolongan la inmovilidad.

En este contexto, la discusi贸n relevante gira en torno a M茅xico. La opacidad en Pemex, la elasticidad discursiva del Ejecutivo y la rapidez para alinearse con Washington exhiben una pol铆tica exterior administrada por reflejos defensivos. El petr贸leo, presentado como instrumento de solidaridad, termin贸 operando como variable de ajuste frente a la presi贸n comercial.

El episodio deja una ense帽anza inc贸moda. La soberan铆a energ茅tica proclamada en discursos se diluye cuando entra en contacto con el sistema internacional real, donde las decisiones se toman bajo c谩lculo y conveniencia. La discrecionalidad sustituye a la rendici贸n de cuentas. El silencio reemplaza a la explicaci贸n p煤blica.

Cuba seguir谩 enfrentando carencias. Su gobierno conservar谩 el poder mientras mantenga aliados y control interno. M茅xico, entretanto, queda frente a su propio espejo: un pa铆s que habla con voz firme en casa y modula su tono al cruzar la frontera norte. El petr贸leo fluye o se detiene seg煤n lo indiquen fuerzas ajenas, y la transparencia permanece como asignatura pendiente en una democracia que promete claridad y ejerce penumbra.

hegm71@gmail.com



H脡CTOR GUERRERO es periodista director de @politicamx @TiempoReal_mx y @losfuertes.mx.

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