Las reglas del poder

Para el PT y el Verde, el dilema es evidente. Su presencia institucional se apoya en los mecanismos que ahora se encuentran en discusi贸n.
15/01/2026

En un plazo aproximado de tres meses, el partido gobernante llevar谩 al espacio p煤blico su proyecto de reforma electoral. El anuncio anticipa una modificaci贸n profunda del andamiaje institucional que regula la competencia pol铆tica. 

La iniciativa rebasa el terreno t茅cnico y se inserta en una estrategia de reorganizaci贸n del poder, orientada a redefinir las condiciones de acceso, permanencia y control dentro del sistema democr谩tico mexicano.

La conducci贸n del proyecto se realiza desde el Ejecutivo federal. Pablo G贸mez encabeza los trabajos, respaldado por una trayectoria vinculada a la izquierda hist贸rica y a la cr铆tica del autoritarismo del pasado. Sin embargo, el contenido que se perfila responde a una l贸gica distinta: la del fortalecimiento estructural del actor dominante. 

El sistema electoral vigente, con financiamiento p煤blico y representaci贸n proporcional, permite la convivencia de mayor铆as y minor铆as, as铆 como la alternancia. Ese dise帽o, fruto de d茅cadas de negociaci贸n pol铆tica, aparece ahora como un obst谩culo para un proyecto que busca continuidad y estabilidad bajo una misma fuerza.

El discurso que acompa帽a la reforma apela a la austeridad, a la simplificaci贸n administrativa y a la supuesta desconexi贸n entre representantes y ciudadan铆a. Bajo esa narrativa se plantea la reducci贸n de recursos a los partidos, el replanteamiento de las diputaciones plurinominales y la transformaci贸n de los 贸rganos electorales. El efecto previsible consiste en una redistribuci贸n asim茅trica de ventajas, donde el partido con mayor implantaci贸n territorial y mayor acceso al poder ejecutivo ampl铆a su margen de maniobra, mientras las fuerzas opositoras enfrentan mayores restricciones operativas.

La viabilidad de la reforma, sin embargo, depende de un factor decisivo: la aritm茅tica legislativa. El proyecto requiere de manera indispensable el respaldo del Partido del Trabajo, del Partido Verde Ecologista de M茅xico y de Movimiento Ciudadano. Sin esas fuerzas, la modificaci贸n constitucional resulta inviable. Este dato introduce un elemento de negociaci贸n que matiza la pretensi贸n de unilateralidad y coloca a los partidos aliados en una posici贸n de influencia estrat茅gica.

Para el PT y el Verde, el dilema es evidente. Su presencia institucional se apoya en los mecanismos que ahora se encuentran en discusi贸n. La representaci贸n proporcional y el financiamiento p煤blico constituyen pilares de su supervivencia pol铆tica. Acompa帽an al bloque gobernante en la agenda general, aunque eval煤an con cuidado una reforma que podr铆a reducir su capacidad de incidencia y su peso parlamentario en el mediano plazo. La lealtad pol铆tica convive con el instinto de conservaci贸n.

Movimiento Ciudadano se mueve en un registro distinto. Su crecimiento reciente y su estrategia de autonom铆a frente a los bloques tradicionales le otorgan un papel de bisagra. Su eventual respaldo o rechazo definir谩 el alcance real de la reforma y marcar谩 su lugar dentro del sistema pol铆tico que emerja tras el redise帽o electoral.

La oposici贸n tradicional llega a este debate con debilidad estructural y fragmentaci贸n discursiva. Carece de una narrativa pedag贸gica capaz de explicar la funci贸n democr谩tica de la representaci贸n proporcional como mecanismo de inclusi贸n y equilibrio. Esta ausencia facilita que el debate p煤blico se reduzca a consignas morales y c谩lculos presupuestales, dejando de lado la discusi贸n sobre la calidad del r茅gimen democr谩tico.

En su n煤cleo, la reforma expresa una concepci贸n del poder orientada a su concentraci贸n progresiva. La disminuci贸n de contrapesos, la homogeneizaci贸n de la representaci贸n y el endurecimiento de las condiciones de acceso forman parte de un proyecto de institucionalizaci贸n del dominio pol铆tico. La democracia se conserva como procedimiento electoral, mientras el pluralismo se redefine dentro de m谩rgenes cada vez m谩s estrechos.

Las transformaciones de este tipo rara vez se presentan como rupturas abiertas. Avanzan mediante ajustes graduales, legitimados por discursos de eficiencia y orden. Cuando las reglas se dise帽an desde el poder para el poder, el sistema deja de ser un pacto entre fuerzas diversas y se convierte en un mecanismo de reproducci贸n pol铆tica. En ese tr谩nsito, la competencia persiste como forma, mientras el poder consolida su permanencia como objetivo central.

hegm71@gmail.com



H脡CTOR GUERRERO es periodista director de @politicamx @TiempoReal_mx y @losfuertes.mx.

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