"No hay cartel más llamativo que el nombre que no aparece en la lista".
La conmemoración del 108 aniversario de la Constitución Mexicana de 1917, era el marco perfecto para demostrar que el régimen era honesto en hacer un llamado a la unidad.
Sin embargo solo reiteró que realmente eso de la unidad, al régimen, no le sienta bien.
Pero luego de que se diera a conocer cierta encuesta que coloca el nivel de popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum cerca del Olimpo, pues fue el combustible para alentar su verdadero talante su verdadera herencia, creada, heredada o encargada para no invitar a Norma Piña a la ceremonia de aniversario de la Constitución Mexicana.
Es curioso que sea más importante en un contexto general, la ausencia de la ministra, que el discurso hueco de siempre y la premisa del nuevo orden: el sometimiento es la condición para acceder a los espacios del poder.
Mientras Sheinbaum se mostraba firme en su discurso contra las presiones del presidente estadounidense Donald Trump y defendÃa la soberanÃa nacional con frases como "No somos colonia ni protectorado de nadie", el mensaje que enviaba hacia el interior del paÃs era otro: la unidad solo es bienvenida si es favorable a la voluntad del gobierno.
La ausencia de la Corte en la ceremonia constitucional es la declaración de que la independencia judicial es un obstáculo para el proyecto polÃtico de la 4T.
La exclusión de Piña confirma hostilidad abierta. Morena ha promovido reformas para debilitar a la SCJN, entre ellas la reducción del número de ministros y su elección por voto popular, en un intento por politizar y controlar al máximo tribunal del paÃs.
Sheinbaum ha acusado a Piña de intentar realizar una "pirueta inconstitucional" para bloquear estas reformas, según informó El Financiero.
La premisa sigue: debilitar la cohesión institucional para facilitar el control polÃtico absoluto. La historia natural ofrece un paralelismo inquietante. En la sabana, los depredadores saben que es más fácil acabar con una manada cuando está dispersa, cuando sus miembros están sueltos, lastimados o enfrentados entre sÃ. Asà está hoy México: dividido, con instituciones debilitadas, con una oposición fragmentada y un Poder Judicial bajo asedio.
El paÃs que Sheinbaum heredó de López Obrador no es un bloque sólido, sino una suma de partes que han sido golpeadas sistemáticamente para ser devoradas con mayor facilidad.
La unidad nacional no se construye excluyendo a quienes piensan distinto ni debilitando las instituciones que garantizan la estabilidad democrática. Si Sheinbaum realmente busca cohesionar al paÃs, debe empezar por reconocer que la SCJN no es su enemiga, sino una institución clave para la legalidad y el equilibrio de poder, que evite una concentración de poder peligrosa.
El riesgo para México es claro: un paÃs donde el Ejecutivo domine sin contrapesos es una autocracia en formación. Si la presidenta quiere trascender como una lÃder que unifica en lugar de dividir, debe empezar por cambiar el rumbo antes de que la historia la recuerde no como una jefa de Estado, sino como una administradora de la fractura nacional. No como una foto más, un cuadro más, asà sin firma…
Tiempo al tiempo
PD. Después de la derrota de Napoleón, las potencias europeas se reunieron en el Congreso de Viena, en 1815 para reorganizar el continente. Pero la figura que dominaba todas las discusiones era precisamente la que no estaba: Napoleón. Aunque exiliado en Elba, su ausencia pesaba tanto que, meses después, regresó a Francia y desató los "Cien DÃas", demostrando que a veces, lo que no está presente sigue siendo la mayor amenaza.