Piñatas

Cierto es que este tipo de manifestaciones “populares” en forma de quema de muñecos no es nada nuevo. Esa fue la tibia condena del feo aquelarre por parte de AMLO.

22/03/2023

“Sin justicia, ¿Qué serían los reinos sino bandas de ladrones? ¿Y qué son las bandas de ladrones sino pequeños reinos?”, Agustín de Hipona.
 
El deterioro en la percepción sobre AMLO se mantiene, no excesivo, pero sí estable. De hecho, la noticia es que no se trata de un evento aislado, como sucede a menudo, sino que el porcentaje de aprobación replica casi exactamente el desgaste que se registró la pasada semana, y a eso se une un aumento lo bastante significativo en desapego como para llegar al aviso negativo. Los grupos que propician esa advertencia son, como ocurre habitualmente, los de más estudios, y los que menos influyeron, los de más edad, menos estudios y, por supuesto, los perceptores de apoyos sociales. La primera conclusión es que la concentración que convocó el presidente hace pocos días no ha tenido efectos balsámicos algunos, lo cual, después de un despliegue como el que vimos, es bastante ilustrativo. El ejercicio colectivo, entre lo onanista y lo felático, tan del gusto de don Andrés, estuvo esta vez aderezado con diversos toques folclórico-festivos: la remembranza de la expropiación petrolera, que de hecho constituyó lema del acto, y la quema de un muñeco que representaba a la ministra Norma Piña. Sobre lo primero, qué duda cabe que lo sucedido en 1938 es un hecho fundamental para la historia de México. Pero seguramente se le daría mejor homenaje si Pemex no padeciera una gestión tan nefasta, y no costara cada día millones de pesos a todos los mexicanos.
 
En cuanto a Norma Piña, seguramente no sea causa directa de este desgaste presidencial, puesto que su inicio es anterior al último baño de masas. Pero sí, aunque sea en parte, de la ausencia de recuperación, puesto que llueve sobre lo ya mojado en el nefando ambiente en que a don Andrés le place que esté la política mexicana. Cierto es, ciertísimo, que este tipo de manifestaciones “populares” en forma de quema de muñecos no es nada nuevo. Por ahí fue la tibia condena del feo aquelarre por parte del presidente, que puso como excusa que en la marcha a favor del INE se hizo lo propio con una imagen suya, seguramente deseoso de que así suceda. Ello avalaría seguir insistiendo en ese lenguaje maniqueo y de semántica violenta, basado en el ellos y el nosotros, en los bloques, en los polos opuestos, en la división y el enfrentamiento. Beatriz Gutiérrez Müller acudió en defensa de la ministra, pero desde una perspectiva equivocada. La figura de Norma Piña no fue quemada por ser mujer, como dice la primera dama, sino por ser juez y ministra de la Suprema Corte, que es la cuestión mollar. Aunque el poder judicial no sea excepción en las sospechas sobre corrupción, su función es fundamental en el equilibrio institucional de un Estado de Derecho. Las injerencias sobran.
 
Además, doña Beatriz nombró la soga en casa del ahorcado. La presencia de la marcha del 8 de marzo en el “Top of mind” de acontecimientos sugiere una correlación con el deterioro presidencial. Lo de Norma Piña no le ha ayudado, pero además mezclarlo con el feminismo es una idea bastante desacertada. Seguramente no saben quienes protagonizaron la macabra piñata que la quema en efigie fue práctica común de la Santa Inquisición. Así que quizá AMLO encaje más de lo que parece en un perfil de predicador como el que adjudicó Cosío Villegas al difunto Echeverría. Coincido con el insigne historiador en que, sea la faena de presidente o la de chofer, todo se hace mejor con inteligencia que sin ella. Seguro que a don Andrés le sobra para darse cuenta de que avivar el enfrentamiento deriva en lo imprevisible. De donde se infiere que su irresponsable deseo tiene que ver con un ambiente incontrolado que justifique medidas extremas. No hay otro modo de entender la actitud de un jefe de Estado que ignora que sus palabras y su violencia verbal tienen consecuencias.

adolcafe@yahoo.es

https://youtu.be/VlrZRpvghbg



ADOLFO GONZÁLEZ reside en España, y es analista político especializado en la interpretación de la metodología de Saba Consultores de medición de la opinión pública.

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