El niño silenciado

Adolfo González

NAVEGANDO A ESTIMA
Es difícil para Claudia renunciar al extremo refuerzo del ejecutivo perpetrado en el sexenio de López Obrador, desandando así los tímidos pasos previos hacia un sistema con verdaderos contrapesos.
18/02/2025

“El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, el realista ajusta las velasâ€, William George Ward.
 
Hoy comienza la travesía de la incógnita. SABA Consultores ya no nos proporcionará datos sobre la realidad de la opinión ciudadana, tras un prolongado intento cuyo sentido estaba en su propio nombre: “SABA por un México informadoâ€. La noticia es mala para todos. Ojalá me equivoque, pero esta situación va para largo, si no para siempre, al menos en cuanto a datos públicos. Sólo se me ocurre que alguno, o más de uno, de los que han disfrutado (y seguramente aprovechado) saber cómo iban las cosas, ahora lo eche de menos, y decida pagar lo que es justo por lo que mucho tiempo ha sido gratis. No me refiero, por supuesto, al público en general, que ha recibido la bendición de lo que la pasada semana definíamos como “democratización de los datosâ€. Ahora, con el negocio de las encuestas mayoritariamente dirigido a la propaganda partidista y no a la exposición e interpretación de la percepción de los mexicanos, navegaremos casi con los ojos vendados. Será como si el niño que, en el cuento, señalaba que el rey iba desnudo, hubiera sido silenciado y aquel reino (y su rey) siguieran en la ilusa felicidad de la mentira.
 
Los datos no constituyen por sí mismos verdades absolutas. Necesitan contexto, interpretación y la consiguiente relación con los acontecimientos. Ahora nos quedamos sólo con estos últimos, y nos habremos de limitar a las opiniones intentando evitar las siempre peligrosas suposiciones. No obstante, hay percepciones ciudadanas constatadas durante años que no son susceptibles de mudanza sin que medie para ello un cambio razonable de las circunstancias. La principal es la mayor preocupación de los mexicanos, que viene siendo insistentemente la seguridad. Para esto es razonable basarse en algo cuya evolución sí está midiendo SABA, a partir de las estadísticas oficiales de homicidios. Por ello sabemos que, desde la llegada efectiva de Claudia, y particularmente desde diciembre, se ha producido un descenso en un promedio que, con AMLO, era de 533 muertes dolosas semanales, para pasar a una media actual de 454. Se produce, además, una condición de estabilidad desde hace seis semanas, lo que indica que ese descenso no es flor de un día. 

De aquí podemos extraer varias conclusiones. La primera, que aunque lo probable es que la inquietud por la inseguridad siga siendo de primer orden, es posible que se haya mitigado en parte. La segunda, que la estrategia de gobierno parece, en primera instancia, tener visos de éxito, que por supuesto no es aún ni mucho menos completo. Para saber si el término absoluto de los 451 homicidios sucedidos la pasada semana es mucho o poco habría que acudir a términos relativos y contextuales. Por ejemplo, una comparativa con otros países semejantes o su distribución por estados. Para mí, y esto es sólo mi percepción, me siguen pareciendo una barbaridad y un problema muy grave. Pero no se puede minimizar la mejoría, porque hablamos de 79 vidas. Lo que queda claro es que el protagonismo de García Harfuch será enorme en los próximos tiempos, restándoselo en cierto modo a la Secretaria de Gobernación. Junto a la seguridad, será personaje estrella la economía, y con ella don Marcelo Ebrard, el eterno e irredento aspirante que seguramente ya piensa en 2030. 
 
Los dos, Omar y Marcelo, serán claves en el modo en que se toree el miura Trump. Al primero se le van a consolidar y ampliar poderes, el segundo tendrá que manejar el espinoso asunto de los aranceles, una guerra que no afecta sólo a México, y pone en solfa, entre otras cosas, al propio T-MEC. ¿Será capaz el gobierno de, como en el aikido, aprovechar la fuerza bruta del contrario en su propio beneficio? ¿O se dejará caer, como tantas otras veces, por los barrancos de la demagogia y el populismo? Claudia, en ese sentido, sigue entre dos aguas, aunque últimamente AMLO (alabado sea Dios) parece haber desaparecido de escena, por más que sea probable que continúe entre bastidores. De todos modos, entre la sociedad civil parece cundir el desánimo ante el nuevo régimen instituido por el Tlatoani: del ridículo atrevimiento de la “cartilla moral†no hay mucho más de un paso hasta la dictadura moral, y por ese camino transitamos, si Claudia no lo remedia. Y es difícil, cuando tienes el poder en tus manos, renunciar al extremo refuerzo del ejecutivo perpetrado en el sexenio anterior, desandando así los tímidos pasos previos hacia un sistema con verdaderos contrapesos.
 
Prueba de ello ha sido el “sostenella y no enmendalla†de la elección judicial, que poco a poco se acerca, y cuyo proceso sería, como todos, de máximo interés para ser seguido mediante los monitoreos de SABA. Lo último que hemos sabido es que la opinión pública estaba bastante dividida. ¿Cuál será su evolución? ¿Qué opinan los ciudadanos sobre el tema migratorio? Y me refiero tanto a los que abandonan México como a los que retornan forzosamente, y por supuesto a los que llegan por la frontera sur. O, por poner sólo un ejemplo más, ¿qué piensan los mexicanos de la, para mí, espuria manipulación de los llamados pueblos originarios? En el Año de la Mujer Indígena, volvemos a una doble instrumentalización de los conceptos de feminidad e indigenismo. Y ambos suelen salir bastante mal parados en términos prácticos cuando caen en manos de la propaganda institucional. Todos ellos son asuntos bastante más importantes que el nombre que le de Google al Golfo de México, al cual seguiremos todos llamando así, porque así nos viene en gana.
 
Los asuntos mencionados, y muchos otros, en especial el delicadísimo ambiente geopolítico del mundo y de la región, agravan las consecuencias de la ausencia de los monitoreos de SABA. Así que no sólo navegamos a ojo, sino por un océano particularmente proceloso y turbulento, de modo que la atención, más que nunca, debe ser máxima. Ahora que la inmensa mayoría de los productos sobre opinión pública están marcados por la propaganda o, peor aún, por el autoengaño de políticos entregados al canto de sirenas de sus asesores, se va a echar mucho de menos formarse una opinión basada en datos fiables. Por mi parte, seguiré con la singladura sin cartas náuticas. Y aunque haya quien piense que esto que hago es un ejercicio de voluntarismo inútil, y puede que lo sea, también será una manera de reivindicar aquello de lo que hemos disfrutado tanto tiempo, y que tal vez no regrese. Ajustemos las velas, e intentemos que el “punto de fantasía†coincida con un buen puerto. Al fin y al cabo, hemos visto incluso gobiernos que han ido a ciegas, sin saber dónde estaban ni a dónde se dirigían. ¿Qué puede salir mal?

adolcafe@yahoo.es
 



ADOLFO GONZÃLEZ es Historiador, reside en España, y es analista político especializado en la interpretación de la metodología de Saba Consultores de medición de la opinión pública. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

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