La econom铆a mexicana inicia 2026 con un cuadro de bajo crecimiento, debilidad en el empleo, rezago en inversi贸n y alta vulnerabilidad externa justo antes de la revisi贸n del TMEC, por lo que se requieren respuestas coordinadas de pol铆tica econ贸mica y de Estado para evitar una crisis de estancamiento y p茅rdida masiva de empleos.
El PIB cerr贸 2025 pr谩cticamente estancado, con un crecimiento cercano a 0.4% anual, por debajo de lo previsto en la Ley de Ingresos, mientras que el empleo formal mostr贸 uno de sus desempe帽os m谩s d茅biles de la 煤ltima d茅cada y el empleo informal absorbi贸 buena parte del ajuste, en un contexto de moderaci贸n del consumo interno.
La inversi贸n f铆sica del sector p煤blico se mantuvo en niveles hist贸ricamente bajos, con espacio fiscal limitado y alta concentraci贸n de recursos en proyectos espec铆ficos, al tiempo que la inversi贸n privada dom茅stica se estanc贸 y la inversi贸n extranjera directa, aunque en m谩ximos hist贸ricos de alrededor de 41 mil millones de d贸lares, se compuso en m谩s de 70% de reinversi贸n de utilidades y result贸 insuficiente para compensar el desplome de la inversi贸n nacional.
En el frente externo, las exportaciones manufactureras mexicanas, en particular del sector automotriz, enfrentan nuevos aranceles estadounidenses a derivados de acero y aluminio fuera de las reglas del TMEC, lo que encarece la cadena de valor y presiona la competitividad de plantas en el norte y el baj铆o, con riesgo de relocalizaci贸n de inversiones hacia Estados Unidos.
La inflaci贸n logr贸 moderarse respecto a los picos de 2023鈥2024, pero se mantiene por encima de la meta de 3% del Banco de M茅xico, especialmente en bienes intermedios, de capital y algunos alimentos, lo que encarece los costos de producci贸n y reduce el poder adquisitivo, mientras las expectativas de inflaci贸n para 2026 se han ajustado ligeramente al alza.
Al mismo tiempo, las finanzas p煤blicas comienzan el a帽o con elevada presi贸n: la Secretar铆a de Hacienda ha tenido que recurrir a refinanciamientos y emisiones para cubrir requerimientos de deuda interna y externa, particularmente por apoyos extraordinarios a Pemex y por un esquema de pagos diferidos a proveedores en torno a 30 mil millones de pesos, que reflejan la fragilidad financiera de la empresa productiva del Estado y su efecto sobre el espacio fiscal del gobierno federal.
Este contexto interno se vuelve m谩s delicado porque a partir de junio inicia la revisi贸n del TMEC en un entorno pol铆tico adverso: el gobierno de Donald Trump ha endurecido su discurso contra M茅xico, califica el acuerdo como prescindible y amenaza con m谩s aranceles, condicionamientos por inseguridad y presiones para transformar el esquema trilateral en acuerdos bilaterales, lo que abre el riesgo de renegociaci贸n asim茅trica o incluso de ruptura parcial de disciplinas clave para autos, agro y reglas de origen.
M茅xico llega a la mesa de revisi贸n con fortalezas y vulnerabilidades: por un lado, r茅cord de IED asociada a nearshoring y una profunda integraci贸n manufacturera norteamericana; por otro, debilidad en el Estado de derecho, rezagos de infraestructura, crisis de seguridad y limitada capacidad fiscal para sostener pol铆ticas industriales de largo plazo.
En este escenario, las remesas seguir谩n siendo un amortiguador parcial del consumo dom茅stico, aunque enfrentan riesgos de nuevas cargas regulatorias o fiscales en Estados Unidos y ya muestran se帽ales de moderaci贸n tras a帽os de crecimientos r茅cord, lo que limita su capacidad de sostener por s铆 solas el dinamismo de la demanda interna.
Para evitar una crisis mayor de bajo crecimiento y p茅rdida de empleos, se requiere una estrategia de pol铆tica econ贸mica basada en cinco grandes ejes articulados bajo claras POL脥TICAS DISRUPTIVAS:
Primero, un programa de reactivaci贸n de la demanda interna y del empleo que combine: i) est铆mulos fiscales focalizados de corto plazo (acelerar devoluci贸n de IVA y depreciaci贸n acelerada para inversi贸n nueva productiva, sobre todo en PYMES industriales y de servicios exportadores), ii) expansi贸n del cr茅dito productivo con garant铆as p煤blicas, en particular a cadenas de proveedur铆a automotriz, aeroespacial, agroindustrial y de manufacturas ligeras, y iii) fortalecimiento de programas de empleo temporal y capacitaci贸n laboral vinculados a sectores de nearshoring, de forma que la transici贸n productiva se traduzca en nuevos puestos formalizados y no solo en subempleo urbano.
Segundo, una redefinici贸n de la inversi贸n p煤blica que priorice proyectos de alta productividad (log铆stica, puertos, aduanas, energ铆a el茅ctrica, digitalizaci贸n) sobre obra de baja rentabilidad social, acompa帽ada de una revisi贸n integral del modelo de negocios de Pemex para reducir gradualmente su carga sobre las finanzas p煤blicas y liberar recursos hacia infraestructura estrat茅gica y transici贸n energ茅tica.
El tercer eje debe ser una pol铆tica industrial y de innovaci贸n orientada a elevar el contenido nacional y la complejidad de las exportaciones, con 茅nfasis en: i) cadenas de valor automotrices de nueva generaci贸n (veh铆culos el茅ctricos, bater铆as, software automotriz), ii) tecnolog铆as de la informaci贸n, servicios empresariales y creativos exportables, y iii) agroindustria de alto valor, con instrumentos de cofinanciamiento p煤blico鈥憄rivado, clusters regionales y parques industriales especializados con est谩ndares ambientales y laborales compatibles con las exigencias del TMEC.
El cuarto eje corresponde a la estrategia diplom谩tica y negociadora frente a la revisi贸n del TMEC: M茅xico necesita construir una posici贸n de Estado, no solo de gobierno, que involucre a sector privado, gobiernos estatales, academia y sindicatos, fortaleciendo la coordinaci贸n con Canad谩 para defender el marco trilateral, presentar evidencia del impacto positivo del acuerdo en empleo y seguridad de cadenas de suministro estadounidenses y ofrecer ajustes puntuales en temas sensibles (seguridad fronteriza, inspecci贸n laboral, trazabilidad de insumos) antes de aceptar cambios estructurales que fragmenten el mercado norteamericano.
En paralelo, se deben acelerar esfuerzos de diversificaci贸n comercial hacia Europa, Asia y Sudam茅rica para reducir la dependencia de un solo mercado, aprovechando acuerdos existentes y explorando nuevos tratados o modernizaciones que ampl铆en espacios de exportaci贸n para manufacturas y agroalimentos mexicanos.
El quinto eje es la sostenibilidad fiscal y financiera, condici贸n indispensable para dar credibilidad a cualquier agenda de crecimiento. Esto incluye: i) una consolidaci贸n fiscal gradual, que contenga el crecimiento del gasto corriente ineficiente y proteja o incremente la inversi贸n p煤blica productiva; ii) un plan cre铆ble de manejo de deuda y de apoyo a Pemex que privilegie la disciplina financiera, alianzas estrat茅gicas y desinversi贸n en proyectos no rentables, en lugar de subsidios permanentes sin condiciones; y iii) la preparaci贸n de los elementos t茅cnicos y pol铆ticos para una reforma tributaria progresiva a partir de 2027, enfocada en ampliar la base, reducir la evasi贸n y mejorar la recaudaci贸n de impuestos patrimoniales y ambientales sin frenar la recuperaci贸n de corto plazo.
Si estas l铆neas de acci贸n se implementan de manera coordinada entre el Ejecutivo, el Congreso, los gobiernos estatales y el sector privado, las proyecciones de organismos internacionales que hoy apuntan a un crecimiento moderado cercano a 1.3% para 2026 podr铆an escalar hacia un rango de 1.5鈥1.8% anual, con generaci贸n adicional de cientos de miles de empleos formales, menor vulnerabilidad ante choques externos y una mejor posici贸n negociadora en la revisi贸n del TMEC.