En Pemex no hay casualidades, hay causalidades

La crisis en la pertrolera es la consecuencia l贸gica de una estructura corrupta, de una empresa que ha sido saqueada y de un sindicato que ha servido m谩s como c贸mplice que como defensor..
13/02/2025

El naufragio de Pemex y su sindicato no es obra de la casualidad. Es la consecuencia de a帽os de corrupci贸n, omisi贸n y negligencia que hoy explotan en la cara de sus trabajadores, los mismos que arriesgan su vida en plataformas cada vez m谩s decadentes, mientras los seudo-l铆deres sindicales se regodean en su impunidad.

La huelga de hambre iniciada el pasado 10 de febrero en la plataforma Pol-Alfa no es un hecho aislado ni fortuito. Doscientos trabajadores decidieron tomar una medida extrema: dejar de comer, porque de cualquier manera lo que reciben como "alimento" es una burla indigna y peligrosa.

La empresa contratada para proveer comida dej贸 de cumplir con sus obligaciones debido a la falta de pago de Pemex, lo que ha derivado en enfermedades gastrointestinales y en una clara violaci贸n del Contrato Colectivo de Trabajo.

Y ante esto, el sindicato, ese elefante blanco que deber铆a velar por los derechos de los trabajadores, guarda un silencio c贸mplice, no lo ve, no lo oye, es m谩s importante abrir un sal贸n de fiestas.

Desde el 16 de enero, la queja formal de los petroleros fue enviada al secretario del trabajo adjunto para Pol-Alfa, Arturo Gonz谩lez Gonz谩lez, y a la Comisi贸n Mixta de Seguridad e Higiene. 驴Y qu茅 hicieron? Absolutamente nada. Porque para la Secci贸n 47 del sindicato, los problemas de la base obrera no son m谩s que un murmullo lejano que no amerita atenci贸n, su mayor logro, es un sal贸n de fiestas y que a fuerza le digan l铆der al pati帽o de siempre y ex convicto, V铆ctor Mat铆as Hern谩ndez Colunga. 

Y el Secretario General, Ricardo Aldana Prieto, c贸modamente instalado en su trono sindical hasta 2030, sigue demostrando que lo suyo no es la defensa de los trabajadores, sino la administraci贸n de sus miserias.

Pero si esto ya es grave, lo ocurrido el 14 de enero es criminal. Alexander Cardiel D铆az, un trabajador petrolero, muri贸 por negligencia en una plataforma de Pemex. 

Inform贸 que se sent铆a mal, pidi贸 un traslado de emergencia, pero no hab铆a aeronaves disponibles. Cuando finalmente fue evacuado, era demasiado tarde. Su vida se apag贸 en el aire, v铆ctima de la desidia de una empresa que no invierte en seguridad, un servicio m茅dico que ya no existe y de un sindicato totalmente negligente.

Estos no son casos aislados. Son parte de una cadena de irresponsabilidades que han convertido a Pemex en un peligro latente para sus propios empleados.

En los 煤ltimos seis a帽os, se han registrado diez accidentes en plataformas, con un saldo de once muertos y cuarenta y dos heridos. A esto se suma el endeudamiento millonario con proveedores, la par谩lisis en obras esenciales y un sindicato convertido en una madriguera de bur贸cratas que solo velan por sus intereses.

La crisis en Pemex no solo afecta a sus trabajadores directos, sino que arrastra consigo a cientos de subcontratistas y sus familias.

La falta de pago a proveedores ha generado despidos masivos y un efecto domin贸 en la econom铆a de Campeche y Tabasco, regiones que dependen en gran medida de la actividad petrolera. 

De acuerdo con datos del Cl煤ster de Energ铆a, la deuda total de Pemex con proveedores supera los 400 mil millones de pesos, lo que ha dejado a peque帽as y medianas empresas al borde de la quiebra.

Por si fuera poco, la falta de mantenimiento en las plataformas incrementa los riesgos de accidentes fatales. Ingenieros y especialistas han advertido que muchas estructuras han sobrepasado su vida 煤til y presentan fisuras alarmantes. 

Sin embargo, las licitaciones para obras de mantenimiento han sido suspendidas o retrasadas, en parte debido a la crisis financiera y a la opacidad en la gesti贸n de recursos.

Nada de esto es casualidad. Es la consecuencia l贸gica de una estructura corrupta, de una empresa que ha sido saqueada y de un sindicato que ha servido m谩s como c贸mplice que como defensor. Pemex no puede permitirse seguir operando as铆. 

Este pa铆s no puede permitirse que su empresa petrolera contin煤e hundi茅ndose en la ineficiencia y la corrupci贸n. Es momento de que los responsables den la cara, de que la dirigencia sindical deje de ser una casta intocable y de que los trabajadores dejen de pagar con su vida la incompetencia de sus l铆deres. Porque si este gigante sigue sin cabeza, lo 煤nico que le espera es el colapso definitivo.

La tragedia de Pemex no es un accidente ni un fen贸meno inexplicable. Es el resultado de decisiones negligentes, de una dirigencia sindical podrida y de una estructura que ha normalizado la impunidad.

Cada muerte, cada huelga y cada plataforma al borde del colapso son se帽ales de una crisis anunciada. No hay casualidades, hay causalidades, y hasta que no se rompa este ciclo de corrupci贸n e indolencia, el destino de Pemex y de sus trabajadores seguir谩 marcado por la tragedia.

Tiempo al tiempo.



H脡CTOR GUERRERO es periodista director de @politicamx @TiempoReal_mx y @losfuertes.mx. Las expresiones aqu铆 vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opini贸n y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

M谩s art铆culos del autor

Contenido reciente