Todo mundo está con la idea de la revisión del TMEC en julio del 2026. En realidad, con las consultas, esa revisión ya inició y es posible que se prolongue más allá de esa fecha. Estados Unidos podrÃa determinar que no se llegó a un acuerdo y la revisión continuará en 2027.
El TMEC tiene establecido en su cláusula sunset que a los 6 años de entrar en vigor el tratado comercial se hará una revisión. Si los tres paÃses miembros no se ponen de acuerdo, entonces se reunirán al año siguiente y asà sucesivamente hasta cumplirse 10 años. Si pasados los 10 años no se ponen de acuerdo, el tratado comercial terminarÃa. Con esto, el gobierno de Estados Unidos podrÃa determinar que no se llegó a un acuerdo y la revisión continuará en 2027.
Una revisión es diferente a una renegociación. La primera es para evaluar la efectividad del tratado, tomar en cuenta las observaciones de los paÃses y ajustar puntos especÃficos, mientras que la segunda serÃa abrir de nuevo todo el tratado comercial. La comparación en términos médicos serÃa de un procedimiento ambulatorio a una cirugÃa mayor.
Lo que está programado para julio del 2026 es una revisión, pero tanto Trump como los oficiales de comercio de Estados Unidos hablan siempre de una renegociación. La diferencia de palabras implica una estrategia para generar miedo y obtener ventaja. También pareciera que la administración de Trump está aprovechando que en el TMEC no está bien definido el alcance de una revisión y la diferencia con una renegociación.
El TMEC también incluye un artÃculo que dice que cada miembro puede salirse avisando con seis meses de anticipación a los otros dos miembros, que aún permanecerÃan en el acuerdo comercial. Esto deja abierta la posibilidad a que Estados Unidos se retire del tratado.
Para México el TMEC es muy relevante, pues establece las reglas de comercio con Estados Unidos y Canadá, con lo que se tiene la certidumbre necesaria para que las empresas hagan contratos de largo plazo y se sitúen donde más les convenga.
Tantos años de comercio con Estados Unidos han estrechado las cadenas de suministro con productos muy especializados, lo que ha resultado para México en un modelo económico donde la manufactura de exportación tiene una gran importancia: el 30.6% del PIB de México son exportaciones que se dirigen a Estados Unidos, el 42.9% del total de inversión extranjera directa que llega a México proviene de Estados Unidos y el 60.1% del empleo manufacturero es de la industria de exportación.
AsÃ, casi un tercio de la economÃa de México depende directamente del comercio con Estados Unidos. A esto falta agregar los efectos indirectos: los proveedores de los exportadores, los proveedores de los proveedores y el sector servicios. No es cualquier cosa. TomarÃa varias décadas, si acaso se logra, sustituir el comercio con Estados Unidos.
Terminar el comercio con Estados Unidos provocarÃa para México una crisis económica de proporciones épicas. ImplicarÃa una depresión económica, pero eso no va a suceder a pesar de las polÃticas internas de México y a pesar de la polÃtica proteccionista de Trump.
Lo que sà es posible y tampoco serÃa deseable, es un escenario con comercio post TMEC en el que siguen los aranceles y hay reglas estrictas de comercio para México que además pueden cambiar continuamente. Esto permitirÃa que las exportaciones sigan creciendo, pero a un menor ritmo y la inversión extranjera directa que llega a México podrÃa frenarse, al no tener un panorama claro de largo plazo.
En una entrevista, Jamieson Greer, representante de comercio de Estados Unidos dijo que no tiene sentido hablar de extender o actualizar el tratado si México no está cumpliendo con partes importantes. Incluso habla de sectores especÃficos, lo cual es completamente cierto, pero también es cierto que Estados Unidos no ha cumplido con su parte al establecer aranceles. Por supuesto que, en una guerra de comercio, México no puede ponerse con Sansón a las patadas. Estados Unidos es el consumidor más grande del mundo, Trump lo sabe y lo está utilizando a su favor para cobrar aranceles y obtener mejores condiciones comerciales.
Además, Trump puede utilizar esa revisión del TMEC para las elecciones intermedias a llevarse a cabo en noviembre del 2026. Los republicanos tienen ahora mayorÃa tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado y no querrán perderlo, por lo que todo puede ser utilizado como estrategia polÃtica.
Otro punto en contra es que no parece haber legisladores de Estados Unidos a favor de México, o no al menos que se hayan pronunciado públicamente a favor del TMEC. Esto puede ser directamente resultado de las polÃticas de austeridad de México que podrÃan haber enfriado ciertas relaciones diplomáticas a nivel legisladores entre ambos paÃses.
AsÃ, México llegará a la revisión del TMEC sin ningún arma, sin ventajas más allá de las que el mismo tratado comercial propició y las que la ubicación geográfica le brindan: la vinculación en las cadenas de suministro, bajos costos de transporte y tiempos de entrega estables.
Hasta ahora México se mantiene como el principal proveedor de Estados Unidos, con aproximadamente 15% del total de sus importaciones y como el segundo paÃs con el que tiene el mayor déficit comercial. Al interior, la mezcla de exportaciones se ha reconfigurado por los aranceles sectoriales. Mientras que las exportaciones de equipo de cómputo casi se han duplicado en el año, al ganar México parte de la participación de mercado que ha dejado China, las de la industria automotriz están severamente afectadas por los altos aranceles.