Lo que guardamos en el corazón

No son los problemas ni los miedos lo que se queda. Lo que recordamos son las risas, los abrazos, los bales improvisados y esos momentos en los que un abrazo resolvió cada incertidumbre, cada cansancio y cada dolor.
30/12/2025

Mi hija tiene cinco años y hace unos días platicábamos de lo más bonito de este año. No fue una conversación profunda ni solemne. Fue sencilla, espontánea, como suelen ser las conversaciones que realmente importan.

Recordamos cuando conocimos a los capibaras, Fue una sorpresa. Ella quizá los imaginaba esponjados, suaves, como un peluche gigante, pero al tocarlos descubrió que su pelo era grueso, nada suave. Aun así, se rió. No se decepcionó.

Solo entendió que las cosas no siempre son como las imaginamos y que eso no las hace menos valiosas.

Hablamos del dia en que fue valiente y se lanzó en la tirolesa, con ese miedo pequeño que se vence apretando los dientes. Nos acordamos del concierto de K Pop Demon Hunters, cuando la pasaron detrás del escenario y pudo conocer y entregar su carta a «Rumi», con los ojos muy abiertos, sin creer que algo asi estuviera pasando.

También hablamos de su cumpleaños, de la felicidad completa cuando vino su mejor amiga a la casa. De las veces que pudo ver a su prima, que vive lejos y a la que extrana sin saber muy bien como nombrarlo.

Y del día que fuimos al parque de agua público de Ramos, del agua helada, de sus vecinos, de los juegos, del sol y de esa risa fácil que aparece cuando no hace falta nada más.

Los dientes que se cayeron, y el ratón que llegó por primera vez.
Todas esas memorias, juntas. Todas ellas como equipo. Porque eso somos ella y yo, un equipo, siempre.

Aunque el mundo tuvo momentos dificiles este ano, de cansancio, de incertidumbre y de dolor, nuestra conversación terminó llevándonos siempre al mismo lugar. Al final, todo se resume en el amor que se da y el amor que se recibe. Eso es lo que permanece.

No son los problemas ni los miedos lo que se queda. Lo que recordamos son las risas, los abrazos, los bales improvisados y esos momentos en los que un abrazo resolvió cada incertidumbre, cada cansancio y cada dolor.

Ese es el único recuento que importa al cerrar un año. El único que tenemos. El único con el que nos dormimos cada noche.

Que el 2026 nos regale más memorias que se guarden en el corazón, más amor y satisfacción, más trabajo que nos encante y más familia que nos abrace. Y ese es mi deseo para ustedes.

Feliz Año Nuevo.



EVA FARÃAS VALDEZ es periodista y comunicóloga coahuilense, con más de 20 años de experiencia en comunicación, imagen y relaciones públicas. Es mamá y escribe desde una mirada cercana y profundamente humana: conecta la vida cotidiana con los grandes temas de nuestro tiempo, especialmente las mujeres y la comunidad. Cree en las historias como una forma de acompañar y transformar, y en la palabra como un impulso para construir entornos más justos y más humanos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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