VivImos saturados de información. Todo el dÃa entra algo: un mensaje, una alerta, un audio, un «ya viste».
Y mientras más información tenemos, más se nota cuando nadie está comunicando bien. Porque comunicar ya no es sólo publicar. Es construir confianza, sostener una visión y transformar realidades.
Yo lo he visto en todos los tamaños posibles: desde la casa, en lo más básico y humano, hasta la Presidencia de la República, dónde entendà lo delicado que es construir un mensaje que no solo informe, sino que represente.
Lo vi también en la marca pais, en ese intento enorme de decirle al mundo quién es México. Y lo sigo viendo cada dÃa en una cabina de radio, donde todo depende de la claridad, el ritmo y la verdad, y lo vivo en las grandes empresas que no solo venden, sino que buscan transformar ciudades.
Ahà la comunicación se vuelve el sistema nervioso de todo: si funciona, conecta; si falla, se rompe.
Y aquà es donde vuelvo a lo esencial: la comunicación no es un lujo corporativo, es una necesidad humana. No se trata de hablar bonito, se trata de coherencia. De lo que dices, lo que haces y lo que permites.
Porque cuando hay coherencia, la gente lo siente. Y cuando no, también. Asi de claro.
Lo veo incluso en lo más simple, en casa, con mi hija. En cómo aprende no solo con lo que le explico, sino con lo que repito, con lo que sostengo, con lo que hago cuando estoy cansada, con lo que valido y con lo que corrijo.
Ahà entendà que comunicar es formar criterio, construir confianza, dar dirección. Y lo mismo pasa afuera: en una empresa, la comunicación ordena cuida equipos, aclara el rumbo y evita que el caos se vuelva costumbre.
Y cuando I@s lÃderes comunican con intención, no solo mejora la reputación: se crea cultura, se abren conversaciones necesarias, se genera comunidad.. y se mueve a la acción.
Para mÃ, todo se resume en tres pilares: coherencia (vivir lo que dices), cercania (escuchar antes de hablar) y consistencia (construir confianza con acciones repetidas, no con campañas aisladas).
Porque comunicar, al final, es liderazgo. Y en tiempos de ruido, decir la verdad con claridad y sostenerla con hechos sigue siendo un acto valiente.