Algunos lectores me manifestaron desconcierto por los n煤meros de la encuesta nacional de EL FINANCIERO de marzo, en la que se lee un nivel de aprobaci贸n a la presidenta de 70 por ciento, y una percepci贸n de que el principal problema del pa铆s actualmente es la inseguridad, la cual subi贸 en ese mes de 60 a 79 por ciento. 驴Por qu茅 una percepci贸n de empeoramiento en seguridad no se traduce en una baja en la aprobaci贸n?
鈥淓s una paradoja鈥, me dijo uno de los lectores, colega y amigo. Es una 鈥渃ontradicci贸n鈥, se帽al贸 alguien que comparti贸 sus puntos de vista en un chat de WhatsApp. Es una 鈥渋ncoherencia鈥, me dijo otro.
Tambi茅n me preguntaron c贸mo una aprobaci贸n de 70 por ciento contrasta con una opini贸n favorable sobre el desempe帽o en seguridad p煤blica que alcanza 42 por ciento, una diferencia de casi 30 puntos.
Este tipo de observaciones destacan que una preocupaci贸n de esa magnitud por la inseguridad no corresponder铆a con un nivel de apoyo 鈥渢an alto鈥 a la presidenta.
Mi respuesta gen茅rica es que esto no es nuevo, ya lo vimos en sexenios anteriores, ni tampoco es contradictorio: el mensaje es de apoyo a la presidenta y de preocupaci贸n por la inseguridad al mismo tiempo. Es un mensaje de que el gobierno cuenta con respaldo, pero que tiene una enorme tarea pendiente, entre otras, que preocupa a la gran mayor铆a de sus ciudadanos.
Hist贸ricamente, esta brecha de opini贸n entre aprobaci贸n y desempe帽o en seguridad ha sido com煤n, observ谩ndose un sexenio tras otro.
Las encuestas que coordin茅 para el diario Reforma indican que la aprobaci贸n a Vicente Fox era, en promedio, 34 puntos m谩s alta que la percepci贸n favorable de desempe帽o en materia de seguridad, mientras que esa brecha con Felipe Calder贸n y con Enrique Pe帽a Nieto fue de 24 y 19 puntos, respectivamente.
Seg煤n las encuestas de EL FINANCIERO, la brecha promedio de opini贸n para todo el sexenio de AMLO fue de 33 puntos, es decir, la aprobaci贸n era al menos 30 puntos m谩s alta que la percepci贸n positiva sobre el desempe帽o en seguridad, ligeramente m谩s de lo que se observa hoy en d铆a con Sheinbaum.
En este espacio he argumentado que los 铆ndices de aprobaci贸n presidencial, aunque solemos verlos como m茅tricas de desempe帽o, tambi茅n son reflejos de las identidades sociopol铆ticas. La presidenta cuenta con el apoyo casi absoluto de morenistas, con un respaldo mayoritario de apartidistas y con una alta desaprobaci贸n entre opositores.
Esta 贸ptica partidaria tambi茅n se ve reflejada en las percepciones de desempe帽o, pero no en las percepciones de principal problema: las menciones a la inseguridad son pr谩cticamente las mismas entre morenistas, opositores y apartidistas. Es una preocupaci贸n que rebasa las l铆neas partidistas.
Siguiendo una l贸gica de desempe帽o como la que me se帽alaban los lectores, lo que m谩s deber铆a impactar positivamente en la aprobaci贸n son la econom铆a y los apoyos sociales, que son los rubros mejor evaluados, mientras que lo que debiera impactar m谩s en la desaprobaci贸n es el manejo de la corrupci贸n, que est谩 entre lo peor evaluado.
Respecto a esto 煤ltimo, en un muy interesante libro de reciente publicaci贸n, (Changing Presidential Approval through Democratization in Mexico, Bloomsbury Academic 2025), el polit贸logo Ricardo R. G贸mez Vilchis argumenta y pone a prueba que el desempe帽o negativo en materia de corrupci贸n iba de la mano con la impopularidad presidencial a principios de este siglo. Trabajos de investigaci贸n como ese resultan muy 煤tiles, porque, aunque la aprobaci贸n presidencial es una de las mediciones de encuestas m谩s comunes y seguidas, hay poco trabajo acad茅mico para entenderla en M茅xico.
La encuesta de El Financiero muestra algo particularmente interesante, que no deja de generar disonancias cognitivas, pero que se ve con claridad en los datos. Quienes m谩s aprueban a la presidenta son las personas que mencionan a la inseguridad como principal problema. Entre los que se帽alan a la econom铆a, la aprobaci贸n es sustancialmente menor, y todav铆a m谩s baja entre quienes se帽alan la corrupci贸n. Esto se debe a que esos problemas los se帽alan principalmente simpatizantes de la oposici贸n.
As铆 que, contrariamente a lo que me expresaron algunos lectores, la percepci贸n de inseguridad como principal problema no es, ni ha sido, un factor de impopularidad. La respuesta a por qu茅 radica, en parte, en que no es una percepci贸n con 贸ptica partidista. La mencionan tirios y troyanos por igual.
De nuevo, el mensaje es claro: apoyar a la presidenta y se帽alar a la inseguridad como problema no son expresiones ciudadanas contradictorias. Es un mensaje coherente, al grado que el gobierno podr铆a considerarlo como un mandato. Un mandato que trasciende las l铆neas partidarias; un mandato ciudadano.