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Lucha el golfo de California de M茅xico contra la sobrepesca y la contaminaci贸n

Publicado el Vie, 26/07/2024

EFE

La Paz, B.C.S., 26 Jul.- Las organizaciones ambientalistas de La Paz, capital del norte帽o estado de Baja California Sur y ba帽ada por el mar de Cort茅s, apuestan por la educaci贸n, sobre todo de los j贸venes, para combatir la pesca descontrolada, la contaminaci贸n y el creciente turismo.

As铆 lo desgranan el presidente del consejo de administraci贸n de la Organizaci贸n de Pescadores Rescatando la Ensenada (OPRE), Hubert M茅ndez, y el coordinador del programa de Educaci贸n Ambiental de la iniciativa Efecto Arena, Carlos C谩ceres, en declaraciones a EFE este viernes, D铆a Internacional para la Conservaci贸n de los Manglares.

M茅ndez recuerda c贸mo el colectivo quiso 鈥渃ambiar la historia鈥 del callo de hacha, un molusco de dimensiones medianas originario de M茅xico que sufri贸 sobrepesca, y de la bah铆a de La Paz.

鈥淓ra vista como un basurero, en pocas palabras. Le dimos una jornada de limpieza tanto de la zona del manglar como del fondo marino鈥, explica en una atenci贸n a los medios, tarea que elimin贸 鈥渕谩s de 30 toneladas鈥 de desecho.

El fruto m谩s visible de la nueva mirada hacia la ensenada es el cuidado del callo de hacha y el sustento que supone para la econom铆a de la zona.

鈥淪i no hubiera callo, estar铆a bastante dif铆cil para mis compa帽eros de OPRE y para todos鈥, reconoce M茅ndez a EFE.

Sin embargo, este cambio de mentalidad cost贸 porque, tal y como rememora el pescador, ellos eran 鈥渓os 煤nicos locos鈥 que se planteaban un futuro diferente para la ensenada.

鈥淣adie la volteaba a ver: ni las autoridades ni el Gobierno鈥, lamenta.

A脩OS DIF脥CILES

Hace diez a帽os, en pleno proceso de recuperaci贸n natural, el colectivo sufri贸 鈥渕ucho saqueo de pesca ilegal鈥, momento en el que la organizaci贸n Noroeste Sustentable ayud贸 a OPRE, ambas apoyadas por la fundaci贸n filantr贸pica Innovaciones Alumbra, a organizar 鈥渏ornadas de vigilancia鈥.

鈥淔ueron a帽os muy dif铆ciles y siguen si茅ndolo鈥, sostiene M茅ndez, aunque, por ahora, los pescadores han podido frenar tanto los comerciantes ilegales como a las especies invasoras, sobre todo, al tunicado.

De hecho, este animal de aspecto gelatinoso supuso, para el cultivo de callo de hacha, volver a comenzar pr谩cticamente de cero. En 2011, se estimaba que hab铆a unos 60.000 callos en la ensenada, una cifra que lleg贸 a los aproximadamente cinco millones en 2015 tras acordar vedas de pesca.

鈥淪e le estaba pegando a lo que es el molusco, lo envolv铆a como un arbolito y pr谩cticamente lo asfixiaba. Mat贸 mucho callo de hacha鈥, relata.

As铆, el n煤mero de ejemplares 鈥渧olvi贸 a caer de nuevo鈥, hasta los 500.000, pero la pandemia y los trabajos posteriores ayudaron a la recuperaci贸n, aunque se produjo 鈥渓entamente鈥.

ANTE EL DETERIORO, EDUCACI脫N

Otra problem谩tica que enfrentan las organizaciones es la degradaci贸n del medio ambiente por la falta de conciencia del turismo, un reto que Efecto Arena, tambi茅n bajo el paraguas filantr贸pico de Innovaciones Alumbra, hizo suyo.

鈥淣o tenemos capacidad de detener el deterioro si la gente no est谩 educada鈥, reconoce C谩ceres en una conversaci贸n con medios.

Su inicial negocio de cultivo de ostras perleras mut贸 hacia el 谩mbito de la restauraci贸n ambiental, 鈥減articularmente desarrollando la tecnolog铆a necesaria para cultivar corales鈥, y hacia la concienciaci贸n.

Efecto Arena identific贸 tres grupos de edad susceptibles de ser reeducados: en un primer lugar, las personas adultas y, dentro de ellas, quienes prestan servicios tur铆sticos, 鈥渁quellas que est谩n m谩s involucradas en el da帽o鈥.

Luego, los j贸venes que, a medio plazo, se incorporar谩n en el d铆a a d铆a de la zona y, finalmente, 鈥渆l grupo m谩s importante鈥, las infancias, cuya educaci贸n 鈥渆s una inversi贸n a largo plazo y permanente鈥.

Precisamente entre la juventud, M茅ndez observa que hay 鈥渁ltas y bajas鈥 en el ambientalismo, por lo que aboga por 鈥渟entar鈥 a las nuevas generaciones y a 鈥渓os viejitos鈥 para construir un 鈥渆ngranaje鈥 que alimente el trabajo de conservaci贸n y buenas pr谩cticas en la naturaleza.

鈥淪iento que tenemos un gran espacio y que, a veces, no lo sabemos aprovechar鈥, lamenta, en relaci贸n con el parque p煤blico que diferentes organizaciones civiles 鈥渃onsiguieron鈥 para el Manglito, el barrio donde radica OPRE.

Un lugar 鈥減recioso鈥 que puede favorecer el encuentro generacional para 鈥渇ortalecer la comunidad鈥 y, sobre todo, 鈥渆nfocar鈥 los esfuerzos 鈥渆n c贸mo cuidar el medio ambiente鈥.

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