¬ŅA d√≥nde se fue el di√°logo en M√©xico?¬†

Es una gran pérdida para los mexicanos de las nuevas generaciones. La paciencia de escuchar construye democracias. Sentirse escuchado es sentirse aceptado.
25/08/2023

Nunca como en esta √©poca, casi transcurrido el primer cuarto del siglo 21, he notado la ausencia de di√°logo en la opini√≥n p√ļblica mexicana. No veo puentes para la comunicaci√≥n, no hay espacios comunes de acuerdos y consensos, no hay ni siquiera apremio por dialogar entre personas afines, no digamos con los contrarios. 

Es una gran p√©rdida para los mexicanos de las nuevas generaciones. Ellos no se imaginan que en otras √©pocas se pod√≠a convivir, a pesar de las diferencias pol√≠ticas, en los espacios privados y p√ļblicos y que hab√≠a proyectos pol√≠ticos que reun√≠an en su entorno a las diversas fuerzas pol√≠ticas. 

Algunas grandes figuras pol√≠ticas de M√©xico, m√°s grandes que sus etiquetas ideol√≥gicas, ten√≠an la autoridad y el magnetismo personales para sentar a la misma mesa tanto a pol√≠ticos oficialistas como a opositores. Se negociaban, a rega√Īadientes, desde reformas pol√≠ticas hasta proyectos de infraestructura. 

Todos los de mi generaci√≥n recordamos a alguna figura de ese talante. Eran priistas, panistas, perredistas, opositores u oficialistas, pero eso era lo de menos. Lo importante resid√≠a en su disposici√≥n a dialogar y en su capacidad de lograr acuerdos por sobre las aparentemente insalvables diferencias ideol√≥gicas. 

No era, ni de lejos, un mundo perfecto, pero funcionaba en grado suficiente como para mantener la institucionalidad mexicana a flote y a salvo de los extremistas de izquierda o derecha. 

‚ÄúDiscusi√≥n o trato en busca de avenencia‚ÄĚ, propone la Real Academia Espa√Īola como definici√≥n de di√°logo. Otra acepci√≥n -mi preferida- es ‚Äúpl√°tica entre dos o m√°s personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos‚ÄĚ. 

Lo m√°s simple es culpar al estilo de liderazgo de Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador ‚Äďpolarizador y promotor del rencor social- por la semilla de divisi√≥n que sembr√≥ entre los mexicanos, y no le faltar√≠a raz√≥n a quien lo hiciera. 

Lo m√°s complejo, sin embargo, es reconocer que AMLO no hizo m√°s que explotar al m√°ximo una pulsi√≥n que ya exist√≠a entre los mexicanos desde mucho tiempo atr√°s: el desd√©n por las formas democr√°ticas, la simulaci√≥n ante la ley, la evasi√≥n de las responsabilidades p√ļblicas, la tendencia a la corrupci√≥n, la deshonestidad en el servicio p√ļblico, la indiferencia ciudadana ante las cuestiones p√ļblicas. 

No, la discordia de M√©xico no se invent√≥ en 2018, pero s√≠ la utiliz√≥ L√≥pez Obrador a fondo para afianzar su poder pol√≠tico y el de sus seguidores agrupados en Morena. No hubo enga√Īo: la ausencia del di√°logo, la negociaci√≥n oscura y tramposa, la vituperaci√≥n a los opositores y los diferentes a las posturas de L√≥pez Obrador las tra√≠a labradas en su escudo de armas. 

La clave del √©xito del di√°logo -como instrumento de negociaci√≥n de acuerdos pol√≠ticos- estriba en saber escuchar a quien est√° sentado al otro extremo de la mesa. Un buen conversador es, ante todo, un gran y atento escuchador. 

La paciencia de escuchar construye democracias. Sentirse escuchado es sentirse aceptado. Hablar y o√≠r, intercambiar opiniones, respetar las buenas maneras, aceptar la convivencia de las diferencias es lo que se encuentra ausente en M√©xico. 

Los pol√≠ticos oficialistas y los de oposici√≥n jam√°s se sientan en la misma mesa. Se gritan en p√ļblico, pero no se escuchan en privado. Ante todo, se descalifican mutuamente como interlocutores y con ello descalifican al di√°logo como herramienta democr√°tica. 

Es obligaci√≥n primordial del presidente L√≥pez Obrador ejercer el di√°logo, pero ¬Ņc√≥mo puede AMLO sentarse a dialogar cuando nunca aprendi√≥ a hacerlo? Si no sabe escuchar, ni reconocer el valor de la disidencia y las diferencias de opini√≥n, ¬Ņc√≥mo va a respetar, a estas alturas, a quienes son diferentes a √©l? 

Mientras tanto, la factura pol√≠tica de la ausencia de di√°logo en M√©xico la pagan, adivin√≥ usted bien, todos los mexicanos. No es una pel√≠cula que podamos ver comiendo palomitas, sino una plaga que nos cay√≥ encima y que no hallamos c√≥mo ahuyentar. 

Finalmente, ¬Ņvolver√° el di√°logo a la pol√≠tica mexicana una vez que L√≥pez Obrador se retire del poder? Lo dudo, pues si la tendencia a la polarizaci√≥n y a la sordera de los mexicanos ya ven√≠a desde mucho antes de √©l, no se revertir√° por su retirada del cargo, ni por un relevo en el poder. Incluso en el caso de una alternancia en la presidencia de la rep√ļblica. 

Los que deben recuperar su capacidad de hablar y escuchar son los mexicanos mismos, primero, y luego sus gobernantes. En sus familias, entre amigos, en las redes sociales, en sus negocios y empresas, en la preparatoria o la universidad, en la cafeter√≠a o la cantina, el di√°logo se salva, perd√≥n por la redundancia, con el di√°logo mismo. Tal como la fe se sostiene con las oraciones diarias. 

Qu√© ganas de platicar sabroso con los amigos en el caf√©, pero ¬Ņa d√≥nde se fue el di√°logo en M√©xico? ¬ŅQui√©n me lo rob√≥?

Rogelio.rios60@gmail.com



ROGELIO R√ćOS estudi√≥ Relaciones Internacionales y es periodista de opini√≥n sobre M√©xico y el mundo.

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

Más artículos del autor

Contenido reciente