Cuando todo parecía indicar que Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey, sería sin problemas el candidato del llamado PRIAN a la gubernatura de Nuevo León, el CEN del blanquiazul declara que de la Garza debe elegir por cuál partido será candidato, ya que no habrá coalición y la legislación nuevoleonesa no admite candidatos comunes, lo cual no es así, pero de esa forma lo señaló el PAN.
Policarpo Flores, según versiones periodísticas, aseguró que la postura del Comité Ejecutivo Nacional de su partido sería respetada por el Comité estatal, el cual, según esta versión, acataría la decisión central.
No obstante esta declaración, insistimos en que es una versión de medios, se filtraron posturas de liderazgos locales que señalan no estar de acuerdo con la postura del CEN panista, el cual, dicen, no toma en cuenta la realidad existente en el estado.
El PRI, por su parte, no ha dicho “esta boca es mía” aunque ya haya designado prácticamente a Adrián como su candidato vía la figura de “defensores de México”, versión priísta de los defensores de la 4T.
La situación descrita nos muestra la existencia de tensiones al interior del PAN, ya que una es la perspectiva desde el centro del país y otra en cada una de las entidades en las que estará en juego la gubernatura.
Por razones que ellos deben explicar, aunque al parecer tienen que ver con incumplimientos de los priístas en otros estados en los que participaron coaligados, los panistas del centro no quieren ir juntos con los priístas, quizá debido también a la actual dirigencia de ese partido, sin importar si ello refuerza las posibilidades de que Morena gane en entidades en las que hoy sus probabilidades de triunfo no son las mejores.
Especulaciones aparte, el hecho es que el CEN blanquiazul al parecer está decidido a ir solo en 2027, apostando, igual que MC, por capitalizar los posibles descontentos locales ante algunas muy malas administraciones morenistas, independientemente de si al hacerlo así pulvericen el voto opositor.
Será necesario esperar a que los líderes locales asuman una postura definitiva, para saber si la postura del CEN panista prevalece o lo hacen los intereses locales, en cuyo caso el candidato común del PRIAN, será Adrián.
De prevalecer los intereses locales, veremos si ello no se traduce en una ruptura de mayor calado en el PAN, cuyas repercusiones podrian ser catastróficas, incluso la pérdida del registro.
Faltan algunos meses para saber cómo evoluciona el tema, pero desde ya podemos señalar que unos y otros dentro del PAN no ven el mismo horizonte, lo que debe ser preocupante para ellos.
Tendremos que estar atentos al desarrollo de la trama panista, de este estira y afloja entre el centro y Nuevo León para saber si pesan más las filias y las fobias que el pragmatismo.
Como dijo el clásico, hay que rellenar el bote de las palomitas.