En algún momento previo a la elección de 2018, Andrés Manuel López Obrador llamó “solovinos” a quienes se acercaron a su movimiento como ciudadanos libres, ciudadanos que no tenían compromiso partidista con la ahora llamada 4T y pese a ello votaron por el movimiento liderado por el expresidente, mismos a los que llamó “buenaonditas”, “ternuritas” y algunos otros adjetivos.
En México el “solovino” es el perro callejero que llega a una casa como queriendo pasar desapercibido e irse acomodando a la situación para acabar siendo parte de la familia y ser aceptado con todos los beneficios que ello acarrea a ese perro que vivía en la calle.
Es un calificativo un tanto despectivo para los perros, imagínese aplicado a las personas Todo parece indicar que hoy se está proponiendo la idea de que Guadalupe Taddei, ex consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, INE, pertenece a esa clase de ciudadanos que se acercaron a Morena sin padrinazgo alguno.
Porque ahora resulta que, una vez defenestrada, nadie la conocía antes de ser nombrada, vía insaculación, subrayan con rojo los morenistas, eso a pesar de que en el proceso la mayoría de ese partido puso en la tómbola a cinco personajes plenamente identificados con la 4T, inclusive, en el caso de Taddei, ella fue apadrinada por el actual gobernador morenista de Sonora, Alfonso Durazo, quien no ha tenido otra opción que reconocer que es, “si acaso existe el Clan Taddei” el autor intelectual involuntario del mismo, ya que recomendó a unos con el expresidente López Obrador y a otros los contrató en su administración estatal.
La presidenta deslizó que quizá a quien habría de responsabilizar de la llegada de GT a la presidencia del INE es a Lorenzo Córdova, quien ocupó hasta hace algunos años ese cargo, incluso dijo la presidencia que las corruptelas venían de ese tiempo, como si los videos y audios que han salido a la luz pública, no fuesen de la actual administración del Instituto.
Taddei, según la versión que nos quieren vender, es como el solovino que llega y se va acomodando al entorno, temeroso de que lo noten y acaba por ser adoptado en un determinado núcleo familiar, pero que, si tiene un desliz, como morder a alguna persona, es desconocido por los supuestos dueños, con la finalidad de no tener que cargar con la responsabilidad de lo sucedido.
Así es la política y esas son las reglas que todo aquél que decide incursionar en ella, debe asumir, aunque en algún momento piense que no son aplicables a su persona. La realidad es que en esos puestos se debe tener limpio el escritorio y preparada la renuncia porque, aunque se sigan instrucciones “de más arriba”, siempre el de abajo será el fusible desechable.
Sin embargo, como dice Schettino, en un grupo indisciplinado todo puede suceder, hasta que quien sea acusado de corrupción amenace “a los de arriba”, de soltar la sopa y hacer ver que no fue el único beneficiario de las corruptelas.
Vamos a ver cómo se desarrolla el caso.