Por más que se pretenda no hablar de la sucesión presidencial, la realidad es que el 2030 está en medio de la vida cotidiana de todos los polÃticos quienes además, actúan en consecuencia.
No quiero decir con lo anterior que todos aspiren a la presidencia de la república, serÃa un caos si ello fuera asÃ, pero lo que sà quiero subrayar es que todos aquellos que se mueven o actúan en el plano nacional, buscan ubicarse de la mejor manera posible y “vender†ese posicionamiento con el mayor beneficio posible. Asà como también lo intentan los grupos locales de cada entidad federativa.
Pocos, relativamente, son los que sienten que pueden ocupar la llamada “Silla del Ãguilaâ€, pero bastantes más son los que consideran que su capital polÃtico les alcanza para negociar posiciones el próximo sexenio sÃ, pero con pagos anticipados en el proceso electoral del año próximo.
Sucede que todos los polÃticos saben que al punto más alto de la pirámide del poder solamente llega uno, o una como en este sexenio, pero también saben que existen miles de puestos gubernamentales, de elección popular o no, que serán repartidos desde el próximo año y que, para continuar vigentes, ellos y su equipo deben ocupar la mayor cantidad posible de tales cargos.
En el caso del partido en el poder, resulta muy probable que los grupos locales de cada entidad federativa comiencen a exigir prebendas que hasta hoy se han quedado en las élites nacionales.
Asà como los Monreal hacen su juego en Zacatecas, lo hace también Salgado Macedonio en Guerrero o Layda Sansores en Campeche, esta intenta un madruguete que le permita mantener su hegemonÃa personal en ese estado.
No son los únicos ejemplos, hay muchos más en los estados, 17, que renovarán su poder ejecutivo el próximo 2027 y seguramente que cada grupo local intentará obtener la mayor ventaja posible, porque lo que ganen ese año, será el punto de inicio de sus expectativas para el siguiente proceso electoral.
Asà que no crea que la falta actual de precandidatos visibles sea debida a que no existan, sino que seguramente se desprende de estrategias cuyo objetivo está en el año 2030.
Y el problema para la dirigencia nacional de Morena seguramente estará en la forma de alcanzar los objetivos nacionales y, además, mantener a sus huestes locales dentro de algún margen de control que quienes dirijan este movimiento consideren aceptable.
Es cierto que puede haber sorpresas, tensiones, acuerdos, asà como también puede haber éxitos que le permita al guinda continuar por años más en la dirigencia del paÃs.
Esperemos algunas semanas para tener una semblanza de los acuerdos y desacuerdos que se presenten en el proceso interno de Morena, el cual seguramente tendrá más episodios como el que se presentó en Zacatecas.
Seguro que aprendemos algo.