2027

La postura de Morena y sus aliados, no da para pensar en la posibilidad de que acepten una derrota, así sea parcial, en las elecciones legislativas del próximo año.
30/09/2026

Algunos amigos me han externado que ven con moderado optimismo la posibilidad de que en las elecciones legislativas del próximo año, 2027, Morena pierda la mayoría calificada que hoy detenta y que este sea el primer paso para que, en 2030, se presente una alternancia más en la presidencia de la república.

Temo no compartir tal optimismo, aún y cuando hay quienes me han señalado que precisamente ese fue el camino que se recorrió de 1997 al 2000 cuando el PRI perdió la presidencia, pese a que efectivamente así fue en aquella ocasión, considero que las condiciones son distintas y la postura de quien hoy ejerce la hegemonía en el país, también es distinta a la que tuvo en su momento Ernesto Zedillo, eso para no hablar de las condiciones que se presentaban en el entorno macroeconómico y geopolítico.

En 1997 veníamos intentando salir de las consecuencias que tuvo el llamado “error de diciembre” el que, independientemente de los tropiezos económicos que representó en muchos ámbitos, trajo consigo un descontento social que hoy no se presenta ni de lejos.

Existe sí, es innegable, un descontento en algunos sectores sociales del país, pero no se parece al existente en ese entonces, ni alcanza la extensión del que había en aquellos días. Hoy, amplios sectores de la sociedad se encuentran conformes con la forma en que se llevan a cabo los programas sociales que alcanzan a millones de mexicanos de diferentes estratos sociales.

Además, el rescate bancario de esa época, fruto del mencionado “error de diciembre”, fue considerado una afrenta para los más pobres y aprovechado por la oposición para demoler la de por sí escasa credibilidad del gobierno.

Hoy existen presuntas corruptelas tanto o más importantes de las que se logró demostrar en su momento en el Fobaproa y sin embargo, la sensación de que el gobierno es corrupto no se ha expandido más allá de ciertos círculos sociales y no es aprovechada por los partidos opositores, entre otras cosas, porque no pueden hacerlo debido a su historia.

En 1997, el PRI perdió la mayoría absoluta de la Cámara, tuvo menos diputados que la oposición en su conjunto, en 2027, salvo que se rompa la coalición que se ha formado en las pasadas elecciones, Morena-PVEM-PT, la cual dada la interpretación de la cláusula de gobernabilidad del 8% traducido en 24 puntos porcentuales, solamente requiere de alcanzar una votación cercana al 40% de los votos en la elección legislativa para mantener por lo menos la mayoría absoluta, que bien pudiera no alcanzar para modificar la constitución, pero esa es una cuestión que poco o nada importa ya, porque los grandes cambios fueron realizados en lo que va de este sexenio.

En días pasados Luis Rubio recordó la frase de Thomas Sowell según la cual “uno de los problemas de ser pesimista es que nunca puedes celebrar cuando las circunstancias te dan la razón” y en esas andamos.

Más que nunca me gustaría estar equivocado, pero la postura del partido hegemónico y sus huestes, no da para pensar en la posibilidad de que acepten una derrota, así sea parcial, en las elecciones legislativas, a menos, claro está, que se complique la ya complicada situación geopolítica, o que al interior de la 4T se presente un cisma, pero de eso después hablamos. Ojalá y fueran ambas cuestiones como los pequeños nubarrones que previó Lord Kelvin en la física a inicios del siglo XX.

juanpalaciosdavila@gmail.com



JUAN PALACIOS DÁVILA es educador de profesión, periodista por vocación. Editorialista en La Moneda, ABC, El Porvenir y Radio Alegría.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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