El sonido de las cadenas no siempre es un estruendo de hierro arrastrado. A veces, es apenas un susurro diplomático, una sumisión disfrazada de pragmatismo.
México ha entregado a Estados Unidos 29 piezas de su tablero criminal, ha desplegado 10 mil soldados a la frontera norte, ha fortalecido operativos, ha abierto sus puertas al escrutinio extranjero, y sin embargo, el resultado es el mismo: indiferencia, más exigencias y la sombra de un vecino que no negocia, solo ordena. (¿Les suena familiar?)
Mientras tanto, al norte de nuestro vecino, Canadá se mantuvo firme, digna. Justin Trudeau no envió tropas, no multiplicó decomisos, no cedió en políticas internas. Se limitó a confrontar a Donald Trump con firmeza y obtuvo los mismos resultados que México, pero sin pagar un precio tan alto. La hoja de Maple gestiona y el águila, genuflexa.
Y luego lo del Zócalo, millones de pesos del erario para mover gente de varios estados de la república al mitin, sin mencionar lo caro de los visuales, las lonas las gorras, las playeras, las tortas y el Boing.
Y ahí a una convocatoria de Morena, gobernadores de distintos estados, incluidos algunos de la oposición, acudieron a lo que fue un mitin de Morena, disfrazado de celebración diplomática.
Se aplaudió un supuesto triunfo diplomático no lo que verdaderamente fue: una derrota vestida de cooperación.
Y en ese mismo evento, en un gesto más revelador que cualquier discurso, la presidenta Claudia Sheinbaum fue desairada por miembros de su propio partido.
Mientras ella avanzaba, Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Manuel Velasco y otros dirigentes estaban de espaldas, posando para una foto con el hijo del expresidente López Obrador. No se inmutaron. No voltearon. No interrumpieron su momento. El mensaje fue claro: la presidenta no es la figura central del poder, sino una pieza más en el tablero compartido de Morena, quien ya desde hoy está viendo para otro lado.
La imagen habla más que mil palabras. Sheinbaum ha enviado iniciativas al Congreso que han sido frenadas por su propio partido. La reforma contra el nepotismo no prosperó. Otra propuesta importante tampoco avanzó. Los legisladores de Morena, que en otros tiempos votaban sin pestañear a favor de las decisiones presidenciales, ahora le marcan límites. No hay disciplina automática. No hay un liderazgo incuestionable.
Pero mientras el poder juega sus batallas internas y la sumisión a Estados Unidos se traduce en nada, el verdadero horror se desentierra en Jalisco.
En un rancho de Teuchitlán, colectivos de búsqueda hallaron un campo de exterminio del Cártel Jalisco Nueva Generación, con crematorios clandestinos, restos humanos calcinados y evidencias de secuestro y reclutamiento forzado.
Hombres y mujeres fueron desaparecidos ahí, reducidos a cenizas en un territorio donde la autoridad solo llega a contar los huesos.
Ese es el verdadero resultado de la estrategia fallida: un país doblegado ante el extranjero e incapaz de salvarse a sí mismo, con el horror asomándose cada tanto…
Tiempo al tiempo.