Héroes

Darío Fritz

TERRITORIOS BALDÍOS
Sobreviven sobre lo que el presente les permite alcanzar. Nunca a la deriva, con ojos bien abiertos, curados de promesas incongruentes. Allí están las madres que buscan a sus hijos desaparecidos.
12/06/2026

Pasadas varias etapas y con el recorrido a la mitad del camino, cuando la mirada hacia lo que fue no termina por conformarte y parece que todo ha ido a velocidad de jet, puestos en perspectivas hacia el futuro bajar varios cambios asoma forzoso y necesario. Algún registro genético asume el freno. Ya no más eso de saltimbanqui de los trabajos, iras que consumen bilirrubina, destazamiento de los errores, tanto amor por los amiguetes aparcados ellos también en sus propios rincones, hipocresías acumuladas, apetitos desaforados por amores imposibles, carnes cocidas a medio término o de egoísmos atropellados, de que los días son todos buenos y los malos fugaces, de que el tiempo solo es mañana. Lo que viene, dices, tendrá otra gracia, desconocida, pero nada para repetir. Aparecen entonces chispazos de una vuelta de tuerca que no cede, aunque eso parecería, sino que se ajusta para mantener el paso.

Unos cargan fibra. Florecen sobre trotes tonificantes por parques y avenidas, aniquilan caloría sobre dorsaleras, elípticas, bandas y cuerdas, amortiguan crueldades del cuerpo con pilates, reflexología podal, taichi o yoga. Hay quienes se sientan en el marco de la puerta a observar el mundo o montados sobre el avión y el tren, y los que asumen el convencimiento de una protección omnipresente.

Otros dan vuelcos totales que se asoman a héroes griegos –a decir de Leila Guerriero–. Encaran una nueva vida como frescos adolescentes, liberados de moldes, y pasan de atender pacientes en hospitales a amasar pan en un pueblo de la costa o de convivir con los gritos de amor y odio semanal que bajan de las gradas a un campo de futbol a recibir turistas en un predio de cabañas.

Hay otros que en cambio, sin la posibilidad de girar lo que alcance de su cuello, porque no se lo pueden permitir, nunca podrán observar el recorrido de sus propias huellas y los días que vendrán quedarán demasiado lejos. Entonces sobreviven sobre lo que el presente les permite alcanzar. Nunca a la deriva, con ojos bien abiertos, curados de promesas incongruentes. Allí están los que regresan a diario a su casa y no tienen agua en el grifo ni techos de losa, las víctimas de la impunidad, las madres que buscan a sus hijos desaparecidos. El Indio Solari, dejó hace algunos años una letra, tan cruda como tierna, que bien habla de todos ellos o de cada uno: “Más de una vez me escuché decir / Que en la resistencia está / Todo el hidalgo valor de la vida / Yo ya no puedo cumplir / Hazañas que prometí / Solo esperar cantando”.

dariomfritz@gmail.com



DARÍO MARIO FRITZ es periodista especializado en elaboración, edición y gestión de contenidos en medios de comunicación. Premio Planeta de Periodismo 2005 por la coautoría del libro Con la muerte del bolsillo. Seis historias desaforadas del narcotráfico en México, y Premio Nacional de Periodismo por un reportaje de investigación. Coautor de El libro rojo en el FCE. Editor de la revista BiCentenario.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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