En mi reciente viaje a España me topé una y otra vez con monumentos y calles nombradas para honrar a Cristóbal Colón y los conquistadores, Cortés, Pizarro, etc.
El 12 de octubre es el feriado nacional español llamado “Día de la Hispanidad”. La historia pública española sigue celebrando la colonización y conquista de América con mucho orgullo imperial.
Los hispanoamericanos ya no somos súbditos de La Corona y los españoles ya no son imperio, pero la manera en la que nos relacionamos con ese pasado nos sigue marcando.
Me parece terrible la ignorancia extrema de la sociedad española sobre la manera en la que se construyó su imperio. Y peor aún los estudiosos del tema, que son completamente indiferentes a la destrucción de las civilizaciones indígenas, a las que siguen considerando intrínsecamente inferiores.
Es rarísimo encontrar a un español crítico de esa barbarie. Es evidente que los españoles actuales no pueden ser culpados por lo que hicieron sus antepasados. Es una tontería supina promover el odio a España, un país maravilloso y encantador hasta lo inimaginable.
Y los españoles de hoy son una sociedad mucho más diversa, compleja y políticamente polarizada. Yo solo los acuso, en general, de ser indolentes, de no tener respeto por las civilizaciones exterminadas, de no tener vergüenza de celebrar a sus carniceros del pasado. Eso sí es un problema del presente.
La destrucción radical de los mexicas, que se consumó un 13 de agosto de 1521, fue uno de los episodios de conquista más violentos del siglo XVI y, comparativamente, tal vez más violento que episodios similares de otros siglos.
Como descendiente directa de ambos, conquistadores y conquistados, nunca voy a perdonar a mis ancestros españoles por lo que hicieron. Ojalá existiera el infierno y pagasen hasta la eternidad.
Y no sé si así alcanzarían a pagar por sus crímenes. De esa magnitud fue la catástrofe.
DE LENGUAJES
No se si Taibo y sus adeptos son tan misóginos y homofobos como lo denotan en su lenguaje.
Lo que sí creo es que pertenecen a una generación que nunca se actualizó en temas de género y respeto a las minorías sexogenericas.
El tipo de gente que sigue usando “puto” como insulto y riéndose de los hombres afeminados.