EFE
Ciudad de México, 11 Jun.- El Mundial 2026 se ha convertido en una edición inédita al ser la que mayor número de selecciones nacionales ha concentrado en su historia, así como por el hecho de que ningún mandatario ha estado en las gradas del Estadio Ciudad de México este jueves en la jornada inaugural, ni siquiera la presidenta del país anfitrión, Claudia Sheinbaum.
En una imagen insólita, al recinto deportivo más emblemático de México, sede mundialista en tres ocasiones, no acudió ningún jefe de Estado extranjero, dejando la representación política en funcionarios de segundo nivel para el torneo futbolístico más importante a nivel global.
Los líderes de Estados Unidos y Canadá (Donald Trump y Mark Carney, respectivamente), los otros dos países que celebran esta edición de la Copa del Mundo, también se ausentaron.
Tampoco estuvo en las gradas el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, cuya selección jugó el partido de apertura contra la selección mexicana.
Como personalidad más destacada se encontraba el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, máximo dirigente del fútbol a nivel mundial.
Esta circunstancia tan excepcional ya había sido adelantada por Sheinbaum hace días, cuando afirmó que algunos líderes extranjeros que iban a venir a México cancelaron su viaje "por razones de sus países".
Para Ricardo Domínguez, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta ausencia no debe interpretarse como un "desaire" al gobierno del país norteamericano, sino que la contextualizó en la situación internacional actual y las críticas a la FIFA por la organización de esta cita deportiva.
"En el pasado, estos eventos eran una oportunidad para mostrar al mundo el estado en el que se encontraba un país. Hoy la situación ha cambiado porque ha cambiado la forma de comunicación mundial", dijo a EFE el experto.
En su opinión, en la actualidad "no hacen falta esos viejos esquemas promocionales" gracias al "poder" de internet y las redes sociales.
Como última referencia, en el Mundial de 2022 acudieron los mandatarios de Turquía, Egipto, Palestina, Ruanda, Senegal, Argelia o algunos monarcas de los países del Golfo, incluido el emir de Qatar (país anfitrión).
SHEINBAUM ROMPE UNA TRADICIÓN DE DÉCADAS
Pero sin duda lo más llamativo fue la ausencia de la propia mandataria mexicana, quien decidió regalar su entrada a una joven indígena y ver el partido en una zona habilitada en Ciudad de México para los aficionados.
Rompiendo una tradición de décadas, Sheinbaum se convirtió en la primera jefa de Estado de este siglo de un país anfitrión que no acude a la jornada inaugural de la Copa del Mundo, una práctica que se producía ininterrumpidamente desde, al menos, el Mundial de 1958 de Suecia.
En el caso de México, los presidentes durante los torneos de 1970 y 1986 (Gustavo Díaz Ordaz y Miguel de la Madrid) estuvieron en el campo, donde les cayó una sonora e histórica abucheada por parte del público mexicano.
El investigador de la UNAM analizó la ausencia de Sheinbaum como un acto de "congruencia" con la retórica de su Administración de "primero los pobres" ante los "costos estratosféricos" de las entradas de los partidos.
"Más que afectar la proyección internacional de México, la favorece (la ausencia de Sheinbaum). El Gobierno federal es congruente con sus postulados", añadió Domínguez.
La presidenta justificó su decisión en que al partido iban a poder ir "pocas personas", de modo que prefirió verlo con "el pueblo" en un Fan Fest de la capital.
SHEINBAUM EVITA EL ZÓCALO Y ACUDE A OTRO FAN FEST PARA VER PARTIDO INAUGURAL DEL MUNDIAL
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, finalmente no acudió al Fan Fest de la plaza del Zócalo capitalino para ver el partido inaugural del Mundial de fútbol 2026 junto a miles de aficionados, y en su lugar optó por el Deportivo Los Galeana, en el norte de la capital del país.
La mandataria llegó al recinto de la alcaldía Gustavo A. Madero acompañada de la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada.
Sheinbaum, vestida con una camiseta de la selección mexicana y con su nombre y el número 26 a la espalda, fue recibida por los cientos de aficionados que se encontraban en el lugar.
Pese a que su intención era ver el partido en la plaza del Zócalo, la presidenta había puesto en duda su presencia ante la previsión de que hubiera protestas por la zona en el marco de la Copa del Mundo.
Cerca de la plaza capitalina está instalado un plantón de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), por lo que existía el temor de que traten de boicotear el Fan Fest ante la presencia de la mandataria.
Finalmente, acudió a un centro deportivo, localizado a más de 12 km del Zócalo y que es una de las dieciocho sedes que las autoridades habilitaron con pantallas para poder ver el partido entre México y Sudáfrica.
Sheinbaum compartió un vídeo en sus redes sociales con el público asistente mientras veía en una pantalla la actuación inaugural de la cantante colombiana Shakira.
La presidenta regaló su entrada del primer partido del Mundial a una niña indígena, rompiendo así una tradición de décadas en la que el mandatario del país anfitrión acudía a la jornada inaugural de la cita deportiva.