¿Borrar la frontera?

Tal vez deberíamos aprovechar la pandemia, el encierro y la frontera cerrada, para sacudirnos los mitos que nos forjamos en México sobre los Estados Unidos.
22/05/2020

¿Cuándo se abrirá la frontera?, me preguntan con insistencia algunos amigos que no ocultan su ansiedad por darse una vueltecita “al otro lado” (a Estados Unidos), como decimos en México a un viajecito de compras, como lo hacían en los viejos buenos tiempos.

La verdad, no tengo la respuesta. Lo que sé es que el Gobierno de Estados Unidos anunció que ampliará las restricciones de viaje y las medidas estrictas impuestas por la pandemia de coronavirus un mes más tras su vencimiento el 21 de mayo.

Es decir, se renovarán esas restricciones hasta el 21 de junio, y de ahí se verá qué sigue.

Salvo los mexicanos que tienen la residencia o la nacionalidad estadounidenses, por lo cual pueden cruzar sin dificultad alguna la frontera, los demás nos quedamos con las visas de turistas guardadas hasta nuevo aviso.

No recuerdo una vivencia similar desde el día de los aciagos ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, cuando el cruce fronterizo fue cerrado por completo y sin excepción por algunos días.

La justificación, entonces, fue la seguridad nacional de Estados Unidos. La de hoy, es la emergencia sanitaria por el riesgo de contraer Covid19.

Al final, el resultado es similar: no podemos, salvo las excepciones mencionadas y los cargamentos comerciales, cruzar la frontera para ir a visitar a la familia y amigos en San Antonio, Texas, que es a donde íbamos con frecuencia en nuestros viajes familiares.

¿Qué efecto tendrá la interrupción prolongada de los viajes a Estados Unidos para muchos mexicanos? ¿Les hará cambiar su percepción sobre el “american way of life” ahora que probaron que se puede sobrevivir sin la vueltecita al shopping en Laredo, Texas?

Hasta ahora, me parece que la gente que conozco vive en una especie de paréntesis; solamente esperan que se cierre para volver a sus viejos hábitos, entre ellos, el viaje de compras a las tiendas americanas.

Pero si elevamos la vista, hay elementos para considerar que, a lo mejor, el cierre temporal de la frontera sí va a poner a reflexionar a muchos mexicanos.

Es inevitable observar, desde el sur del Río Bravo, el terrible impacto que el coronavirus ha tenido a lo largo de la Unión Americana, pues a la fecha ha superado la cifra pavorosa de más de 91 mil personas muertas por Covid19.

No es que la situación sea más leve en México (que rebasa ya los 5 mil muertos); nosotros padecemos un problema con las cifras y con el manejo de la pandemia que también nos coloca en una situación precaria.

Lo que pasa es que nuestro desorden palidece frente a la escala del desbarajuste en Estados Unidos; ambos gobiernos, a uno y otro lado de la frontera, no salen bien librados que digamos.

En el imaginario mexicano, “lo americano” ya no es todo lo poderoso e infalible que imaginábamos. Estados Unidos no es un modelo mundial de lucha contra el coronavirus, ni mucho menos.

Eso imposible ignorarlo, es una semilla que se siembra en el subconsciente de los mexicanos para brotar después en muy diferentes maneras, pero que tiene un común denominador: ¡aguas!, los gringos, en todo su poderío económico y militar, también “meten la pata”, como decimos en México.

No estamos solos en eso de meter la pata, concluimos nuestro razonamiento. No se trata solamente de tener más dinero y una economía gigantesca, sino de que el gobierno funcione razonablemente bien, ya no digamos a un nivel de excelencia.

Lo cual nos lleva al siguiente punto en nuestro razonamiento: tal vez deberíamos aprovechar la pandemia, el encierro y la frontera cerrada, para sacudirnos los mitos que nos forjamos en México sobre los Estados Unidos.

Quizá deberíamos aprovechar esa empatía que nos provoca ver y compartir el sufrimiento de estadounidenses y mexicanos que luchan, día a día, contra la pandemia y la recesión económica, y empezar a tender otros puentes: el de la solidaridad entre personas para compartir tanto el sufrimiento como las alegrías de los demás.

Así, cuando se vuelva a abrir la frontera, mexicanos y americanos no regresaríamos a lo mismo de antes, sino a un mundo nuevo de mayor entendimiento: borrar la frontera, ¿por qué no pensar en alto?

Rogelio.rios60@gmail.com
 



ROGELIO RÍOS estudió Relaciones Internacionales y es periodista de opinión sobre México y el mundo.

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

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