Las elecciones de 2021 en Nuevo León (3/3)

Juan Palacios

APOTROPAICO
Los grupos partidistas prefieren mantener sus actuales feudos que intentar ganar la gubernatura con un candidato fuerte que puede desplazarlos de estos.
28/08/2020

En las dos anteriores entregas he se√Īalado que las elecciones del pr√≥ximo a√Īo en el estado ser√°n especiales por el activismo presidencial, cuyas caracter√≠sticas se√Īal√© en el primero de estos art√≠culos y dos de cuyos aspectos ya se han dejado notar en las √ļltimas dos semanas y por el desencanto de los ciudadanos ante un gobierno independiente que despert√≥ expectativas muy elevadas que no se realizaron, sobre todo en el √°mbito del combate a la corrupci√≥n del sexenio anterior.

Hoy analizaremos la toma de nota que hicieron los partidos con respecto a lo importante, y benéfico, que es para ellos que el gobernador no cuente con una fortaleza tal que les impida a los líderes de estos mantener sus cuotas de poder.

Durante las elecciones de 2015 los partidos pol√≠ticos enfrentaron serios problemas, en el caso del PRI, algunos grupos se mostraron descontentos con lo que consideraban la hegemon√≠a del grupo pol√≠tico liderado por el exgobernador Natividad Gonz√°lez Par√°s, al que acusaban de haber usufructuado el poder, al interior del PRI, durante 18 a√Īos sin ofrecer espacio al resto de los grupos.

La reacci√≥n fue que, quienes se sintieron agraviados no apoyaron a la candidata de ese partido, Ivonne √Ālvarez, y sus estructuras electorales las pusieron al servicio de otras opciones, eso s√≠, reservando sus cotos de poder para s√≠ y sus aliados.

Pese a todo, en el PRI los grupos contrarios al del exgobernador González Parás, no pudieron convertir la derrota de su partido en una victoria propia y convertirse en hegemónicos hacia el interior de este partido.

Varios exmilitantes priistas han intentado desplazar al grupo de González Parás sin mucho éxito y han acabado por abandonar ese partido.

Algo similar ocurri√≥ en el PAN. Durante muchos a√Īos la llamada ‚Äúc√ļpula‚ÄĚ de ese partido mantuvo un f√©rreo control de las candidaturas y de las estrategias electorales, m√°s tendientes a mostrarse como un partido con una ideolog√≠a y una postura ‚Äúmoral‚ÄĚ ante la pol√≠tica, que como un partido en busca de triunfos electorales.

Luego del triunfo de Fernando Canales Clariond en las elecciones de 1997, emergieron varios grupos que llegaron a controlar como propios algunos cotos, desde municipios hasta estructuras internas de ese partido y algunos segmentos de organismos autónomos y poderes como el Judicial.

Cuando todo aparentaba que Margarita Arellanes se har√≠a con la candidatura de ese partido, su postura de no negociar con la llamada ‚Äúnueva c√ļpula‚ÄĚ y excluir a todos los dem√°s grupos de las decisiones e intentar quedarse con todos los espacios de poder, le llev√≥ a perder lo que ya consideraba suyo, siendo quiz√°, Felipe de Jes√ļs Cant√ļ el m√°s sorprendido con el resultado de las votaciones internas.

Pero las cosas no quedaron ahí, en una elección en que el candidato independiente a la gubernatura arrasó con más del 50% de los votos, teniendo una ventaja de 2 a 1 frente a sus competidores del PRI y el PAN, se presentó una situación que al parecer no tenía contemplada el ganador.

Result√≥ que ese triunfo arrollador no se tradujo en una mayor√≠a en el poder Legislativo, lo que lo convirti√≥ en un gobernador que tuvo que negociar, un d√≠a s√≠ y otro tambi√©n, la mayor√≠a de sus decisiones con los l√≠deres parlamentarios, s√≠, del PRI y del PAN que, adem√°s mantuvieron m√°s o menos intactos sus espacios de poder, excepto los grupos de Margarita Arellanes y Felipe de Jes√ļs Cant√ļ.

En el PRI, Monterrey y Guadalupe quedaron en manos de destacados medinistas, mismos que hoy están a punto de hacerse con las candidaturas a la gubernatura del estado y a la capital y mantienen un control de su partido y una importante fuerza de negociación en el Congreso local.

En síntesis, que los grupos partidistas del PRI y PAN aprendieron una lección importante: independientemente de que triunfen o no en su intento por alcanzar la gubernatura, quizá les sea más importante, y productivo, mantener sus espacios de poder para, desde ahí, negociar con el ganador, o mejor, controlarlo, más si ese ganador es un gobernante débil desde el punto de vista institucional.

Así que no creo que vayamos a ver candidatos que lleguen con mucho poder, excepto en el caso del PRI en donde el actual grupo puede mantener su hegemonía, a los partidos y sus poderes fácticos no les conviene.
Ah, sí, los ciudadanos pueden, podemos, pensar muchas cosas, pero la realidad ahí está.

jpalacios@mobilnews.mx



JUAN PALACIOS es educador de profesión, periodista por vocación. Editorialista en La Moneda, ABC, El Porvenir y Radio Alegría

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

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