El votante (ir)racional

Cuando en una campaña política se nos invita a pensar, a actuar racionalmente, cuando enfrente están dirigiéndose a nuestro cerebro más primitivo, ¿quién cree usted que lleva las de ganar?
02/04/2024

Durante varios siglos hemos vivido bajo el paradigma de que el ser humano es, en esencia, un ser eminentemente racional, cuyas decisiones se basan, precisamente, en la razón y no en la fe o la intuición, menos en la sinrazón.

Ello, desmentido una y otra vez por la realidad, no obsta para que continuemos pensando que hacemos aquello que es mejor para nosotros desde un punto de vista lógico.

Somos, según ese paradigma, una mente envuelta en un cuerpo y no un cuerpo que incluye un cerebro que funciona según las leyes de la naturaleza y no de la lógica.

Precisamente bajo ese supuesto trabajan muchos políticos de la actualidad, los cuales creen que mostrar hechos y cifras resulta suficiente para convencer a otros de que están en un error, que si la realidad dice que este es el sexenio con el mayor número de muertes violentas, que si es el de menos crecimiento en lo que va del siglo, que si empeoró el sistema de salud, que si no supo responder ante la pandemia… y así podríamos continuar enumerando razones para “convencer” a los otros de que están equivocados en la forma en que perciben el mundo, y al final de cuentas muchos siguen pensando que AMLO es un buen presidente.

Para desgracia nuestra, el pensamiento racional es solo una forma en que el ser humano responde ante la realidad, de hecho, es la forma en que más esfuerzo le cuesta responder, tal y como lo señala Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio”.

Para efectos de energía gastada por el cuerpo, el pensar de forma racional es muy “caro”, gasta tanta energía que nuestro cuerpo se maneja con un “equipo de vigilancia”, de índole biológica, que más que pensar actúa, es el llamado cerebro reptil, la parte más primitiva de este.

Como también lo señala Mlodinov, para cuando tomas una decisión racional, tu cuerpo ya eligió, ya te indicó cuál es, para su supervivencia, la mejor opción, aún cuando, en términos racionales no lo sea.

Así pues, cuando en una campaña política se nos invita a pensar, a actuar racionalmente, cuando enfrente están dirigiéndose a nuestro cerebro más primitivo, ¿quién cree usted que lleva las de ganar?

Quizá en el plano deontológico, en lo que debería ser, lo mejor sea comportarse de manera racional, como lo señala Jaques Rogozinski en su libro “¿Y ahora pa´dónde?” en el cual dice que “es muy extraño el mundo cuando nos creemos todo lo que nos cuentan”, tanto como las teorías conspirativas, ¿conspiranóicas?, que nos venden hasta disfrazadas de ciencia, por ejemplo, Naomi Klein o el diseño inteligente.

Sí, quizá sería mejor ser racional en un mundo en el cual los nuevos medios de comunicación transmiten información a un ritmo que no permiten a nuestro cerebro procesarla, pero en una etapa de lo que podríamos llamar “crisis de información”, digamos durante un proceso electoral, no hay tiempo para ello.

Quien quiera ganar sí o sí una elección, tiene que ponerse a contar historias, así sean tan descabelladas como la que nos cuenta Umberto Eco en su “Número Cero”… y en esas estamos.

jpalacios@mobilnews.mx



JUAN PALACIOS DÁVILA es educador de profesión, periodista por vocación. Editorialista en La Moneda, ABC, El Porvenir y Radio Alegría.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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