Septiembre es el mes de la patria. Recordamos a los héroes que hicieron posible el nacimiento de una nación libre y soberana.
Pero septiembre también nos invita a reflexionar sobre otra independencia.
Una que no se conquistó en los campos de batalla, sino que se construye todos los dÃas derribando barreras, venciendo prejuicios y ampliando derechos para millones de personas con discapacidad.
Este mes reúne conmemoraciones que buscan visibilizar sus derechos, entre ellas el DÃa Nacional de las Mujeres con Discapacidad, el DÃa Internacional de las Lenguas de Señas y el DÃa Mundial de la Comunidad Sorda.
Asà como celebramos la independencia de una nación, cabe preguntar qué tan independientes pueden ser millones de personas cuando todavÃa encuentran obstáculos para estudiar, trabajar, trasladarse, comunicarse o participar plenamente en la vida pública.
La independencia también es la posibilidad de vivir con autonomÃa, ejercer derechos y desarrollar un proyecto de vida en igualdad de condiciones.
En México, alrededor de 8.9 millones de personas viven con alguna discapacidad.
Durante mucho tiempo se pensó que la discapacidad era exclusivamente un asunto individual.
Hoy sabemos que muchas limitaciones están en el entorno y, sobre todo, en los prejuicios que cierran puertas antes de conocer las capacidades de una persona.
Hablar de inclusión no es hablar de favores ni concesiones.
Es hablar de justicia, derechos humanos e igualdad de oportunidades.
En Coahuila hemos entendido que la inclusión se construye con acciones concretas.
Cada documento en braille, cada curso de Lengua de Señas Mexicana, cada oportunidad de empleo y cada espacio educativo inclusivo derriban barreras y abren oportunidades.
Hace más de dos siglos, los héroes de nuestra Independencia soñaron con un paÃs libre. A cada generación le corresponde ampliar el alcance de esa libertad.
La verdadera independencia no se mide únicamente por la libertad de una nación, sino por la de cada persona.
El dÃa en que todas puedan estudiar, trabajar, comunicarse, decidir y participar sin obstáculos, habremos conquistado una independencia más profunda: la de una sociedad que no excluye a nadie y entiende que la dignidad no admite barreras.