El mejor regalo

Así como un padre demuestra su amor estando presente para sus hijos, los hijos honran a sus padres dedicándoles tiempo, escuchándolos, visitándolos y acompañándolos.
15/06/2026

El próximo fin de semana celebraremos el Día del Padre. Habrá reuniones familiares, llamadas telefónicas y mesas llenas de recuerdos.

Como ocurre con muchas celebraciones, solemos concentrarnos en el festejo y olvidar sobre lo que realmente significa ser padre.

Durante buena parte de la historia, la sociedad asignó a los padres una función muy específica: proveer. Eran quienes garantizaban el sustento económico y la protección de la familia.

Aquella responsabilidad era indispensable, pero con frecuencia venía acompañada de cierta distancia emocional con los hijos.

Hoy el ejercicio de la paternidad ha evolucionado. Los padres participan activamente en la crianza, acompañan tareas escolares, asisten a festivales y procuran estar presentes en los momentos importantes.

Los hijos rara vez recuerdan cuánto costó un regalo.

Lo que permanece son las tardes compartidas, las conversaciones inesperadas, los viajes en carretera, los consejos oportunos y esos momentos memorables.

Quizá esa sea la gran lección del Día del Padre. Que al final de la vida no recordaremos tanto lo que nuestros padres nos dieron, sino el tiempo que nos regalaron.

La herencia más valiosa no se encuentra en una cuenta bancaria, sino en los valores transmitidos, el ejemplo cotidiano y los recuerdos construidos juntos.

Pero el tiempo tiene una peculiar manera de dar vueltas. Durante nuestra infancia son los padres quienes nos entregan el suyo. Nos enseñan a caminar, nos acompañan a la escuela y permanecen cerca cuando más los necesitamos.

Después los hijos crecen, forman sus propias familias y descubren que ahora les corresponde devolver parte de ese regalo.

Porque así como un padre demuestra su amor estando presente para sus hijos, los hijos honran a sus padres dedicándoles tiempo, escuchándolos, visitándolos y acompañándolos.

La verdadera grandeza de una familia y una sociedad consiste en que el tiempo recibido se convierte después en tiempo entregado. En que el amor que un día pasó de una generación a otra encuentra la forma de regresar.

A todos los padres, y especialmente al mío, gracias por las enseñanzas, por el ejemplo y por el tiempo compartido.

Porque el mejor regalo para el Día del Padre no se encuentra en una tienda. Se encuentra en la agenda.

¡Feliz Día del Padre!

emym@enriquemartinez.org.mx



ENRIQUE MARTÍNEZ Y MORALES es empresario, economista y politólogo con extensa carrera en el servicio público tanto federal como estatal en Coahuila.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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