La incertidumbre del plan C

La diatriba más significativa que empleó el Ejecutivo fue lanzar el plan C, que ya había destapado el secretario de Gobernación el mismo día que la Corte invalidó el plan B.

12/05/2023

La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de invalidar el plan B, referente a cambios a las leyes electorales propuestos por el titular del Ejecutivo y aprobados por la mayoría morenista en el Legislativo, es el episodio más reciente de una vibrante relación institucional en nuestro sistema político.

Lo de ‚Äúvibrante‚ÄĚ no es s√≥lo por referencia a la separaci√≥n de poderes, sino tambi√©n porque los tres poderes cuentan con un amplio respaldo ciudadano, algo que no recuerdo en tiempos recientes.

Seg√ļn la encuesta nacional que public√≥ El Financiero el pasado 2 de mayo, la aprobaci√≥n ciudadana a la SCJN registr√≥ 59 por ciento en abril, mientras que el presidente Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador obtuvo 58 por ciento, y la C√°mara de Diputados, 50 por ciento. Son niveles de apoyo bastante favorables para los tres poderes de la Uni√≥n.

La encuesta también revela que, a pesar de los encontronazos entre la Corte y el Presidente, el apoyo con el que cuentan ambos no choca: quienes aprueban a AMLO, también aprueban a la Corte, con 62 por ciento; entre quienes desaprueban al mandatario, la aprobación a la SCJN se mantiene mayoritaria, con 55 por ciento. La Corte tiene apoyo, independientemente de la postura de la gente hacia AMLO.

Esto no sucede con el Poder Legislativo. Quienes aprueban al mandatario apoyan mayoritariamente a la Cámara de Diputados (57 por ciento), pero quienes desaprueban al Presidente desaprueban en su mayoría la labor de los legisladores (58 por ciento). Parece que la ciudadanía percibe una división partidaria en el Legislativo, pero no en el Poder Judicial. En pocas palabras: es factible que la SCJN la vean más imparcial.

Aun as√≠, la oposici√≥n partidiz√≥ la decisi√≥n de la Corte al celebrarla como si hubiese sido un triunfo propio. La respuesta del Presidente, por supuesto, tambi√©n tom√≥ partido. AMLO movi√≥ la discusi√≥n del plano legal, constitucional y procedimental, a la esfera de la opini√≥n p√ļblica, un campo de batalla en el que tiene muy afinadas sus armas ret√≥ricas para tratar de desprestigiar a sus adversarios, y en este caso a la Corte y a algunos de los ministros.

Quizás la diatriba más significativa que empleó el Ejecutivo fue lanzar el plan C, que ya había destapado el secretario de Gobernación el mismo día que la Corte invalidó el plan B. El objetivo de la 4T sería obtener una mayoría calificada en el Congreso en las elecciones de junio de 2024 y, con ello, estar en posibilidad de hacer cambios a la Constitución.

Con el anuncio del plan C, la política mexicana entra en una nueva etapa rumbo a 2024, y creo que podemos ir delineando tres escenarios sobre lo que probablemente hará el electorado: 1) que le extienda un cheque en blanco a la 4T; 2) que le dé continuidad a la 4T en la Presidencia, pero acote su capacidad con un gobierno dividido o sin mayoría calificada, y 3) que le dé un revés histórico a la 4T. El escenario 2 es el que veo hoy más probable.

El escenario 1 permitir√≠a el plan C, pero creo que es un ‚Äėplan‚Äô cuyos resultados son mucho m√°s inciertos que los intentos previos de AMLO de cambiar el sistema electoral. La reforma electoral tuvo tal nivel de certidumbre sobre sus resultados que la bajaron al ver sus pocos chances de aprobaci√≥n en el Congreso y la sustituyeron con el plan B. Este segundo result√≥ un poco m√°s incierto, porque no se sab√≠a del todo lo que har√≠a la Corte.

Apostar a un plan C, que depende de la voluntad, la decisión y el estado de ánimo de millones de electores, me parece que es el plan cuyos resultados son los más inciertos de todos y el que menos podrán controlar el gobierno y su partido. Es una apuesta difícil.

Efectivamente, hay un voto duro obradorista comprometido con Morena y con la 4T, pero, en 2024, muy probablemente votará una mayoría de electores apartidistas, cuyas inclinaciones políticas actuales no están aseguradas y cuyo estado de ánimo dependerá de las condiciones en las que se encuentre el país en los próximos meses.

El Presidente y su secretario de Gobernación parecen muy seguros del voto ciudadano al plantear un plan C; la pregunta en 2024 será qué tan seguros se sienten las y los ciudadanos votantes con ellos y con la 4T.

amoreno@elfinanciero.com.mx



ALEJANDRO MORENO es profesor del Departamento de Ciencia Política del ITAM y vicepresidente de la World Values Survey Association. Actualmente es Consultor/Director de Encuestas y Estudios de Opinión de El Financiero.

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

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