EFE
Ciudad de México, 24 Sep.- Petróleos Mexicanos (Pemex) necesitará al menos unos 10.000 millones de dólares anuales de apoyo del Gobierno durante los próximos tres a cinco años y por más tiempo si no mejora su operación, estimó este jueves Roxana Muñoz, vicepresidenta sénior de Ratings de Moody’s Ratings.
Durante el encuentro 'Inside LatAm: México 2026', organizado por la calificadora en la capital mexicana, Muñoz explicó que el respaldo presupuestario previsto para la petrolera tiene como “piso” sus vencimientos de deuda, pero advirtió de que las necesidades reales son mayores porque Pemex también arrastra déficits operativos.
Para 2027, Moody’s calcula vencimientos por unos 4.800 millones de dólares y para 2028 alrededor de 9.000 millones, después de que las operaciones de manejo de pasivos suavizaran el perfil de amortizaciones tras el pico de 2026.
La calificadora estima que la deuda ajustada de Pemex ascendía en junio a unos 97.000 millones de dólares, cifra que incorpora obligaciones que Moody’s considera deuda aunque la metodología de la empresa sea distinta.
A ello, se suman aproximadamente 84.000 millones de dólares en pasivos por pensiones y 21.500 millones con proveedores, advirtió.
Si Pemex destinara los apoyos a pagar vencimientos sin refinanciar ni contratar nueva deuda de largo plazo, su endeudamiento podría bajar hasta unos 57.000 millones de dólares en 2030, aunque Muñoz subrayó que seguiría siendo elevado.
Renzo Merino, vicepresidente de Riesgo Soberano de Moody’s Ratings, puntualizó que para el perfil crediticio de México importa cómo se consigue esa reducción, ya que si Pemex paga con transferencias federales, disminuye la deuda de la petrolera, pero aumenta la presión sobre las cuentas del soberano.
Los analistas de Moody’s también advierten que el problema no es únicamente financiero, pues Muñoz calculó que el déficit operativo que deberá cubrir el Gobierno podría promediar unos 10.000 millones de dólares anuales hasta 2028.
En producción, la petrolera ha logrado cierta estabilidad desde 2022 con ayuda de los condensados, pero sus principales campos registran una declinación media anual cercana al 23 %.
Las reservas probadas equivalen a aproximadamente nueve años de producción y, según Alma América Porres, excomisionada de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, son cerca de 40 % menores que hace una década.
Muñoz añadió que los entre nueve y diez contratos mixtos identificados hasta ahora pueden ayudar a estabilizar la producción durante dos o tres años, pero no garantizan un aumento sostenido a mayor plazo.
En refinación, Muñoz indicó que Moody’s ya observaba pérdidas cercanas a 5.000 millones de dólares y que, con la volatilidad, podrían rondar entre 5.000 y 6.000 millones.
La analista sostuvo que la autosuficiencia de Pemex no consiste solo en volver a los mercados, sino en generar efectivo suficiente para pagar deuda y gastos operativos sin respaldo recurrente del Gobierno.
En este contexto, Moody’s considera que mejorar producción, reservas, refinación y generación de efectivo será determinante para reducir esa dependencia y mejorar su calificación.
'ACUERDOS FAVORABLES EN T-MEC NO BASTARÁN PARA DEVOLVER ALTO CRECIMIENTO A MÉXICO'
La continuidad de un acceso comercial preferencial de México a Estados Unidos no bastará por sí sola para devolver a la economía mexicana a tasas altas de crecimiento si el país no resuelve rezagos en productividad, energía, infraestructura y logística, advirtieron este jueves Moody’s Ratings y el Consejo Mexicano de Negocios (CMN).
Adrian Garza, vicepresidente senior de Estrategia de Crédito de Moody’s Ratings y responsable de Crédito para América Latina, señaló que el escenario base de la calificadora es que México mantenga un acceso preferencial al mercado estadounidense.
No obstante, durante la conversación 'México en una encrucijada de crecimiento' del 'Inside LatAm: México 2026', organizado por Moody's en la capital mexicana, también observó que algunos sectores sigan expuestos a aranceles y persista la incertidumbre comercial.
Garza sostuvo que una resolución favorable de la relación comercial no sería una “varita mágica” para llevar el crecimiento mexicano al 4 % o 5 %, porque el país mantiene problemas estructurales de productividad y necesita aumentar innovación, capital humano y valor agregado en sus exportaciones.
Ana María Aguilar Argáez, directora ejecutiva del CMN, coincidió en que la cercanía con Estados Unidos ofrece una oportunidad, pero alertó que México no cuenta con capacidad suficiente para responder a un aumento de la demanda.
“Incluso si el mundo decide comprarnos más de nuestros productos, no necesariamente tenemos la capacidad de satisfacer esa demanda”, afirmó Aguilar, quien identificó energía, infraestructura y logística entre los principales cuellos de botella internos.
La directiva sostuvo que, ante la incertidumbre externa, México debe concentrarse en las variables que sí puede controlar y crear condiciones para nuevas inversiones, con reglas claras y esquemas que permitan ampliar la capacidad productiva.
Por su parte, Renzo Merino, vicepresidente de Riesgo Soberano de Moody’s Ratings, añadió que la elevada integración manufacturera entre México y Estados Unidos dificulta una ruptura profunda de su relación comercial y consideró posible que el T-MEC conviva con acuerdos bilaterales adicionales sobre asuntos específicos.
Estados Unidos decidió el 1 de julio no renovar el T-MEC y realizar revisiones anuales, aunque el acuerdo permanece vigente hacia 2036.
Merino advirtió también que la incertidumbre sobre la relación con Estados Unidos sigue limitando decisiones de inversión, mientras Garza recordó que el aumento de las exportaciones mexicanas durante las últimas décadas no se ha traducido en un avance equivalente de la productividad.
Para Moody’s, la revisión comercial abre precisamente una oportunidad para que México incorpore más valor a sus exportaciones y eleve la inversión en innovación.
Aguilar añadió que la industria mexicana ya logró reorganizarse tras el choque que supuso la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio, por lo que confía en una nueva adaptación, aunque insistió en que el país debe fortalecer primero sus capacidades internas.