Rogelio Ríos Herrán

MIRADA AL MUNDO
Si nos quedamos en la superficie, perderemos una gran oportunidad de tomar consciencia de hasta dónde llega la polarización política de personajes populistas como Trump y López Obrador. 


La lealtad incondicional al gobierno morenista no lleva a otro lugar que a la pérdida de la honestidad profesional y al engaño personal de justificar los malos actos porque se hicieron por razones “buenas”. 


Los políticos, aquí y allá, siembran odio en sus sociedades y tratan de dividir lo que es indivisible: el lazo social y cultural entre las dos naciones, independientemente de lo que digan o hagan sus gobernantes.


Desde México e imaginando lo que sería para nuestro país una segunda presidencia de Donald Trump, clamo a la Providencia para que Joe Biden tenga la mirada del estadista y decline su candidatura.


Desde el derrumbe de un tramo de la Línea 12 del Metro en la CDMX, el enfrentamiento personal entre Claudia y Marcelo fue tajante: ¿De quién fue la culpa del trágico derrumbe?


La obsesión con el legado le ha nublado el entendimiento de manera tal que, en realidad, no quiere entregar nada de poder a “la legataria” que lo sucederá en la presidencia de la República.


No es fácil admitir los errores, mucho menos en la política mexicana; Xóchitl lo hace genuínamente.


No es fácil admitir los errores, mucho menos en la política mexicana; Xóchitl lo hace genuínamente.


Andrés Manuel ya dio muestras públicas de lo que viene para la Presidenta desde ahora: una cohabitación incómoda con el presidente.


México ha un paso gigantesco hacia el deterioro de la democracia, la Constitución y las leyes que, mal o bien, nos dieron un país de instituciones y una “frágil democracia”.



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