Enrique Martínez y Morales

PUNTO DE INFLEXIÓN
La independencia también es la posibilidad de vivir con autonomía, ejercer derechos y desarrollar un proyecto de vida en igualdad de condiciones.


La competencia sana no nos disminuye, nos hace crecer. La complacencia es mucho más peligrosa. Nos adormece y nos estanca.


Una economía debe crecer porque sin crecimiento difícilmente puede generar empleos, ingresos y oportunidades. Pero crecer no puede ser el objetivo final, sino lograr que se traduzca en una vida mejor para todas las personas.


Tener la materia prima nunca ha sido suficiente. La riqueza verdaderamente transformadora aparece cuando a los recursos naturales se les agrega valor.


¿Es bueno o malo que baje el dólar? Depende de quién haga la pregunta. Nuestras empresas reciben menos pesos por los dólares que generan, aunque algunas también se benefician al importar insumos.


Cada 6 de agosto, cuando miles de peregrinos vuelven a llenar las calles del centro de Saltillo, no solo participan en una celebración religiosa. También renuevan un vínculo con la historia de la ciudad y con las generaciones que los precedieron.


La experiencia demuestra que una sociedad no se siente mejor solo porque su economía crece, sino porque puede vivir con certeza y tranquilidad.


Sigue siendo tierra de trabajo, de comunidad y de familia, orgullosa de sus tradiciones y de esa hospitalidad que hace sentir en casa a quienes la visitan.


El futbol y la vida no siempre son justos y a veces no gana quien mejor juega. A veces gana quien entiende que el verdadero rival no está enfrente, sino dentro de uno mismo.


La incertidumbre existe. Nadie puede negarla. Pero también existe una realidad mucho más sólida: después de más de 30 años, la integración comercial de Norteamérica ya dejó de ser solo un tratado.


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