¬ŅPuede un ‚Äėpecador‚Äô ser presidente?

No me explico c√≥mo AMLO es capaz de injuriar, insultar, difamar y hacer burla del pr√≥jimo un d√≠a s√≠ y otro tambi√©n en sus ‚Äúma√Īaneras‚ÄĚ sin que esto les cause resquemor o dudas a sus fervientes seguidores. Eso no es de cristianos.
12/05/2023

Concedo, de entrada, que la pregunta que da t√≠tulo a esta columna es ret√≥rica: ¬°claro que puede serlo! De hecho, no habr√≠a presidente de cualquier pa√≠s del Continente Americano que no entrara en la categor√≠a de ‚Äúpecador‚ÄĚ.

La reflexi√≥n que quiero hacer va en otro sentido de la interrogante: si ‚Äúpecador‚ÄĚ no es necesariamente sin√≥nimo de ‚Äúdelincuente‚ÄĚ, pero s√≠ es una acusaci√≥n que impedir√≠a moralmente a cualquiera acceder a un elevado cargo p√ļblico al mando de naciones enteras, ¬Ņpor qu√© los ciudadanos y, sobre todo, los ciudadanos creyentes en una fe o religi√≥n lo permiten?

‚ÄúNo hables de religi√≥n ni de pol√≠tica‚ÄĚ, aconsejaban los abuelos, ‚Äúy te llevar√°s bien con todos‚ÄĚ. Hay una conexi√≥n permanente, sin embargo, entre el sentimiento religioso y la orientaci√≥n pol√≠tica que sirve para delinear el contorno √©tico de los servidores p√ļblicos: no puede ser buen gobernante quien no es buena persona. No debe ser un ‚Äúpecador‚ÄĚ (una denominaci√≥n religiosa para un ofensor o delincuente), por l√≥gica, quien pretenda gobernarnos.

En M√©xico, hablar del cruce estrecho entre religi√≥n y pol√≠tica es inc√≥modo tanto para gobernantes como para ciudadanos. La fe, se dice, corresponde al √°mbito privado, no al p√ļblico. Vivimos en un Estado laico.

Estoy de acuerdo con eso, pero no del todo. En lo que respecta al individuo, no hay manera de separar el interior de una persona en compartimentos aislados que funcionan en horarios y espacios separados. No se es un pol√≠tico de 9 de la ma√Īana a 5 de la tarde y, el resto del d√≠a, un evang√©lico piadoso (o cat√≥lico, jud√≠o, musulm√°n, etc√©tera). Dios no tiene horarios de trabajo.

No nos hagamos ilusiones: la religión y la política no están separadas en las personas. Un hombre que miente, roba y traiciona como gobernante o representante popular lo es igualmente como hombre de fe. Pecador o delincuente, un hombre es malo o bueno moral y éticamente hablando.

En Estados Unidos, el caso de la condena reciente por abuso sexual a Donald Trump (acusado por la escritora E. Jane Carroll) es apenas una muestra de lo que digo: el pol√≠tico adorado y financiado por sectores conservadores evang√©licos es un ‚Äúpecador‚ÄĚ que atent√≥ sexualmente contra una mujer, seg√ļn lo reconoci√≥ un jurado en una corte civil norteamericana.

¬ŅReconocer√° ese sector conservador y puritano de estadounidenses que han apoyado hasta el momento a Trump como el ‚Äúpecador‚ÄĚ que es, lo amonestar√° y le retirar√° su apoyo? Lo dudo por completo.

En nuestro pa√≠s, desde 2018 tenemos en el gobierno lo que el analista Bernardo Barranco llam√≥ ‚Äúel primer presidente evang√©lico de M√©xico‚ÄĚ. Recordemos que Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador y sus hermanos P√≠o y Mart√≠n fueron criados en la fe evang√©lica en su natal Tabasco, lo cual es perfectamente normal y aceptable.

La invocaci√≥n frecuente de pasajes b√≠blicos y otras referencias religiosas en p√ļblico durante sus conferencias ‚Äúma√Īaneras‚ÄĚ, la reivindicaci√≥n de una supuesta superioridad moral y de su honestidad impoluta, es una muestra palpable de que en su discurso L√≥pez Obrador mezcla indistintamente religi√≥n y pol√≠tica.

Por tanto, no me explico c√≥mo es capaz de injuriar, insultar, difamar y hacer burla del pr√≥jimo un d√≠a s√≠ y otro tambi√©n en sus ‚Äúma√Īaneras‚ÄĚ sin que esto les cause resquemor o dudas a sus fervientes seguidores. Eso no es de cristianos.

Un ‚Äúpecado‚ÄĚ de AMLO es el odio al pr√≥jimo, en eso falta a varios de los Diez Mandamientos. Yo le aplico a √©l la misma pregunta que a Trump: ¬Ņc√≥mo puede ser un buen gobernante alguien que es un ‚Äúpecador‚ÄĚ, es decir, que infringe los pilares fundamentales de sus convicciones religiosas?

Algo est√° fallando terriblemente en la escena p√ļblica. Bajo los reflectores, los gobernantes se comportan de una manera; en privado, de otra muy distinta. Vicios privados, virtudes p√ļblicas. A lo mejor ni la fe del creyente es tan fuerte en ellos ni la √©tica es tan s√≥lida en el gobernante. Total: puro cuento.

Hay un lugar en el octavo c√≠rculo del infierno de Dante para los hip√≥critas: ‚Äúellos marchan eternamente llevando pesadas capuchas y capas de plomo por dentro y oro por fuera‚ÄĚ. Aterrador lo que les espera.

Rogelio.rios60@gmail.com



ROGELIO R√ćOS estudi√≥ Relaciones Internacionales y es periodista de opini√≥n sobre M√©xico y el mundo.

Las opiniones expresadas por el autor no reflejan necesariamente el punto de vista de MOBILNEWS.MX

Más artículos del autor

Contenido reciente