Tengo la impresión de que cada inicio de año desde la pandemia lo vivimos con incertidumbre, incluso con temor. ¿Aumentarán los casos de influenza H3n2 al comienzo del 2026? ¿Subirá el precio de la gasolina? ¿Se recrudecerá el invierno donde precisamente las personas están menos preparadas para soportarlo? Son algunas de las incógnitas que vienen a mi mente.
Además de esperar otra locura más de Donald Trump que implique que nuestra economÃa siga temblando, afrontar los nuevos impuestos y el alza a los precios, ¿qué otra mala noticia podrÃamos esperar? La lista puede ser interminable.
Muchas personas llegamos cansadas de las malas noticias los últimos dÃas del año, sobre todo quienes trabajamos en medios de comunicación y recibimos cada dÃa la información de sucesos de los que no siempre quisiéramos enterarnos.
Quiero compartir con ustedes algunos hechos que me han dado un poco de optimismo en 2025. Hablo de acontecimientos públicos como de experiencias personales.
Me ha dado aliento la noticia de que la lectura ha recuperado terreno en México, de acuerdo con el Módulo sobre Lectura presentado por el INEGI, este año ocho de cada 10 mexicanos mayores de 12 años afirman que han leÃdo algún material como libros, blogs o historietas. Y la gran parte de esos lectores son jóvenes.
Es algo que nuevamente pude constatar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara; si algo tiene éxito además de los partidos de futbol y de la NFL en México son los libros, por increÃble que parezca. Este año, la FIL se acercó al millón de visitantes.
Otra buena noticia fue que una escritora mexicana Cristina Rivera Garza fue nominada al Premio Nobel y que más mujeres, sobre todo latinoamericanas, están publicando libros y entrando a un boom literario que no se habÃa visto antes, muy a pesar de Paco Ignacio Taibo.
Ya en el plano regional, me da aliento ver cómo aumenta el público que asiste a conciertos de la Camerata de Coahuila y de la Sinfónica Juvenil de Torreón.
Además, como esas agrupaciones están impulsando al talento juvenil y cada vez más jóvenes están estudiando canto o aprendiendo a tocar un instrumento.
Si más niños y jóvenes desean estudiar música o arte, algo bueno estamos haciendo como sociedad.
Y en lo personal, este año me llena de optimismo haber entrado a un Laboratorio de escritura creativa, un espacio para mujeres que me hacÃa falta encontrar en esta ciudad, un lugar de reflexión y de retos creativos.
Pero también lo cotidiano me da aliento: el encuentro y la conversación con amigas y amigos, tener más tiempo (ojalá) de estar en paz con mi familia y de vivir con un poco menos de estrés.
Hoy le dije a un par de amigas que estar en el café platicando, sin duda es algo que querÃa atesorar y vivir más veces el 2026.
Asà como los viajes cortos, las tardes de lectura y los dÃas sin prisa