El peso cerró la semana con una depreciación de 0.44% o 8.1 centavos, cotizando alrededor de 18.50 pesos por dólar, con el tipo de cambio tocando un mínimo de 18.2145 y un nuevo máximo en el año de 18.6033 pesos por dólar, no visto desde el 7 de noviembre del 2025. El peso suma seis semanas consecutivas de depreciación, algo que no ocurría desde el período de julio a agosto del 2019, cuando se depreció durante 7 semanas consecutivas. En las últimas seis semanas el peso acumula una caída de 9.54% o 1 peso y 61 centavos.
La depreciación del peso se debe a la expectativa de que el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos se reducirá a un nuevo mínimo histórico, puesto que se anticipa que, en diciembre, la Reserva Federal incrementará su tasa de interés en 25 puntos base. De materializarse el incremento en tasa de la Fed, el diferencial de tasas se reduciría a 225 puntos base, un nuevo mínimo en registro. Además, también se ha incrementado la percepción de riesgo sobre México, por la posibilidad de que se pierda el grado de inversión.
En el mercado de futuros de Chicago, en la semana comprendida entre el miércoles 7 y el martes 13 de octubre, las posiciones especulativas netas a la espera de una apreciación del peso se incrementaron en 42.44% o 4,541 contratos, ubicándose en 15,242 contratos, cada uno de 500 mil pesos, luego de que la semana previa se ubicaron en su menor nivel desde el 28 de enero del 2025. Lo anterior pone fin a una racha de cuatro semanas consecutivas a la baja, acumulando en ese periodo una disminución de 88.70% u 84,031 contratos.
No obstante, al 15 de septiembre, previo al anuncio de la Reserva Federal de septiembre, acumulan una disminución de 82.64% o 72,540 contratos. En el año, acumulan una disminución de 85.67% o 91,124 contratos.
A pesar del incremento en la semana, de mantenerse las expectativas para la política monetaria de la Reserva Federal y en México, en donde se espera que el banco central mantenga la tasa de interés sin cambios, con la posibilidad de hacer recortes en 2027, se espera que se muestren un mayor número de posturas brutas a favor del dólar, lo que daría como resultado un posicionamiento neto en contra del peso, algo que no sucede desde enero del 2025. Desde 2020, las posiciones netas solo han estado en terreno negativo en 9 periodos:
* 21 de enero de 2025 (1 semana)
* Del 20 de diciembre de 2022 al 7 de marzo de 2023 (12 semanas)
* Del 14 de junio de 2022 al 18 de octubre de 2022 (19 semanas)
* Del 15 de marzo de 2022 al 29 de marzo de 2022 (3 semanas)
* 25 de enero de 2022 (1 semana)
* Del 4 de mayo de 2021 al 11 de enero de 2022 (37 semanas)
* Del 16 de marzo de 2021 al 20 de abril de 2021 (6 semanas)
* Del 15 de diciembre de 2020 al 26 de enero de 2021 (7 semanas)
* 9 de junio de 2020 (1 semana)
Omitiendo los 3 periodos que fueron de 1 semana, se observa un patrón de depreciación previo a que las posturas netas se vuelquen en contra del peso mexicano. En las 4 semanas previas a que las posiciones se volvieran negativas, el peso se depreció en 5 de los 6 periodos, con una depreciación promedio (en los 6 periodos) de 1.28%. Considerando los mismos periodos, el peso tiende a apreciarse una vez que las posiciones netas se ubican en contra del peso, con una apreciación promedio de 2.83%, considerando todas las semanas que las posturas netas se mantuvieron en contra del peso.
En la mayoría de los casos, las posiciones netas se volvieron negativas porque aumentaron las apuestas en contra del peso, más que por la salida de posiciones a favor. Una vez que terminaron los periodos con posiciones negativas, la recuperación de las posiciones netas se explicó principalmente por el cierre de posiciones en contra del peso, mientras que las posiciones a favor prácticamente no cambiaron.
Desde el tipo de cambio mínimo del año, de 16.8573 pesos por dólar alcanzado el 4 de septiembre, hasta el máximo de 18.6033 alcanzado el 14 de octubre, el peso acumula una depreciación de 10.36%. De acuerdo con estimaciones propias sobre el traspaso del tipo de cambio a los precios, es decir, la proporción de una variación cambiaria que termina reflejándose en la inflación, un movimiento de esa magnitud agrega alrededor de 0.46 puntos porcentuales a la inflación en un horizonte de doce meses. El efecto no ocurre de golpe, se va reflejando mes con mes y se completa hacia 12 meses, y después sale de la comparación anual. Esto implica que dentro de un año, la inflación podría ubicarse cerca del 4.0%.
Ese traspaso se concentra en mercancías, que son los bienes con contenido importado, y es estadísticamente nulo en servicios, el componente menos expuesto al tipo de cambio y el que más depende de la formación de expectativas. Esa ausencia de efecto indica que el choque cambiario entra por los bienes comerciables y ahí se detiene, por lo que se esperarían efectos de primer orden, pero no de segundo orden. Es decir, no se espera un aumento generalizado en el nivel de precios. De hecho, el riesgo relevante para la inflación no está en el nivel del tipo de cambio sino en el anclaje de las expectativas de largo plazo, que es lo que determina qué proporción de cada movimiento cambiario se refleja en los precios y si aparecen o no efectos de segundo orden.
La depreciación del peso esta semana fue limitada ante un debilitamiento del dólar estadounidense de 0.28%, de acuerdo con su índice ponderado durante la semana, luego de 3 semanas consecutivas al alza. La caída del dólar ocurre ante:
1. Una corrección a la baja de las tasas de interés de los instrumentos del Tesoro:
• La tasa de las notas de 5 años bajó 13.5 puntos base, ubicándose en 4.88%, tocando un mínimo de 4.8328%, no visto desde el 23 de septiembre.
• La tasa de las notas del Tesoro a 10 años mostró una caída de 15.5 puntos base ubicándose en 5.08%, alcanzando un mínimo de 5.0351%, no visto desde el 23 de septiembre.
• La tasa de los bonos del Tesoro a 20 años cayó 17.0 puntos base a 5.47%, tocando un mínimo de 5.4237%, no visto desde el 23 de septiembre.
• Finalmente, la tasa de los bonos del Tesoro a 30 años bajó 16.9 puntos base a 5.43%, siendo la mayor caída desde la primera semana de abril del 2025, alcanzando un mínimo de 5.3772%, no visto desde el 23 de septiembre.
El aumento en la demanda por instrumentos del Tesoro estadounidense estuvo relacionado con una mayor aversión al riesgo en los mercados financieros, ante las pérdidas registradas durante la semana en el mercado de capitales, particularmente en el sector tecnológico. Las caídas estuvieron asociadas con una mayor preocupación sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial y la sostenibilidad del financiamiento de las empresas dedicadas al desarrollo de esta infraestructura.
Durante la semana destacó el caso de CoreWeave, empresa especializada en servicios de computación en la nube para inteligencia artificial, cuyos bonos no garantizados con vencimiento en 2032 cotizaron por debajo de 80 centavos por dólar, nivel que suele asociarse con dificultades financieras. Esto llevó el rendimiento de los instrumentos por encima del 15%, reflejando un incremento en la percepción de riesgo crediticio. La empresa ha recurrido a un elevado endeudamiento para financiar la adquisición de semiconductores y la construcción de centros de datos, por lo que el aumento en los costos de financiamiento generó dudas sobre su capacidad para cumplir con sus obligaciones financieras y mantener su ritmo de expansión. Estas preocupaciones se extendieron a otras empresas vinculadas con la infraestructura de inteligencia artificial, particularmente aquellas que dependen del financiamiento mediante deuda para sostener sus inversiones.
Asimismo, las pérdidas se extendieron a empresas de semiconductores, como Nvidia (-6.69%), Broadcom (-8.62%), Micron Technology (-13.70%) y Advanced Micro Devices (-5.95%), ante las dudas sobre la capacidad de las inversiones en inteligencia artificial para generar los rendimientos esperados. A esto se sumaron reportes sobre una desaceleración en el crecimiento de los ingresos de Anthropic, empresa desarrolladora de modelos de inteligencia artificial, lo que incrementó las preocupaciones sobre la velocidad de crecimiento de la demanda en el sector. En este contexto, los inversionistas redujeron su exposición a activos de mayor riesgo y aumentaron la demanda por instrumentos del Tesoro estadounidense, considerados activos refugio, impulsando sus precios y presionando a la baja sus tasas de rendimiento, a pesar de la persistencia de riesgos inflacionarios.
En cuanto al desempeño de los índices estadounidenses, el Nasdaq Composite registró una pérdida de 4.48%, cortando una racha de 4 semanas de avances y siendo la mayor caída desde la última semana de junio. Por su parte, el S&P 500 cayó 1.95%, también siendo la mayor pérdida desde la última semana de junio. Al interior, resaltaron las pérdidas de los sectores: tecnologías de la información (-6.37%), consumo discrecional (-1.93%) y servicios de comunicación (-1.59%). Por otro lado, destacaron las ganancias de sectores como: consumo básico (+5.03%) y energía (+5.00%). Esto se vio reflejado en el índice Dow Jones que ganó 0.67% en la semana.
2. Comentarios de oficiales de la Reserva Federal. Durante la semana, destacaron las declaraciones del presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, quien señaló que todavía considera apropiado realizar un incremento adicional de 25 puntos base antes de que termine el año, pero que actualmente no anticipa la necesidad de nuevos aumentos durante 2027. Williams explicó que espera una desaceleración de la inflación durante el próximo año, pues considera que las presiones provenientes de los aranceles, los precios de la energía y las inversiones relacionadas con inteligencia artificial no han revertido la tendencia de desinflación. Asimismo, señaló que la economía estadounidense no muestra señales generalizadas de sobrecalentamiento, por lo que la Fed cuenta con margen para evaluar la información económica antes de realizar nuevos ajustes.
Por su parte, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, evitó enviar señales sobre posibles incrementos de la tasa de interés durante las reuniones restantes del año. Durante su participación en las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional, Warsh reiteró el compromiso del banco central con la estabilidad de precios, pero señaló que no anticipará las decisiones de política monetaria. Sus comentarios redujeron la expectativa del mercado de 34.9% a 17.2% de que la Fed haría un incremento en la junta del 28 de octubre. Asimismo, el mercado estima un segundo incremento de 25 puntos base para marzo del 2027 y espera ahora un tercer incremento hasta septiembre del 2027.
A pesar de la depreciación semanal del dólar estadounidense, durante la semana alcanzó un máximo no visto desde el 16 de mayo del 2025, ante la publicación de la inflación al consumidor y al productor de septiembre, que superaron las expectativas del mercado y elevaron momentáneamente las perspectivas de incrementos adicionales en la tasa de interés de la Reserva Federal.
En primer lugar, la inflación al consumidor de septiembre se ubicó en 0.65% mensual, por encima de la expectativa del mercado de 0.57% y siendo la mayor desde marzo. A tasa anual, la inflación se aceleró por segundo mes consecutivo, pasando de 3.40% en agosto a 3.74% en septiembre, también por encima de la expectativa de 3.63%. Por su parte, la inflación subyacente se ubicó en 0.33% mensual, superando la expectativa de 0.22%, mientras que a tasa anual se aceleró a 2.56%, rompiendo una racha de tres meses consecutivos de desaceleración. El principal factor detrás del repunte inflacionario fue el componente de energía, que registró un incremento mensual de 5.20%, destacando el aumento de 9.10% en los precios de la gasolina.
Asimismo, la inflación al productor de septiembre se ubicó en 1.34% mensual, muy por encima de la expectativa del mercado de 0.59% y siendo la mayor desde marzo de 2022. A tasa anual, se aceleró de 5.61% en agosto a 6.34% en septiembre, alcanzando su mayor nivel desde diciembre de 2022 y superando la expectativa de 5.41%. El incremento estuvo impulsado principalmente por los precios de los energéticos, que aumentaron 10.78% mensual, la mayor inflación desde que comenzó la serie en 2009. Por su parte, la inflación al productor subyacente se ubicó en 0.49% mensual, por encima de la expectativa de 0.34%, mientras que a tasa anual se aceleró a 5.04%, su mayor nivel desde octubre de 2022. Destacó el incremento mensual de 3.40% en los precios de los servicios de transporte y almacenamiento, reflejando que los mayores costos energéticos están comenzando a trasladarse hacia otros sectores de la economía.
Las cifras de inflación incrementaron la preocupación sobre la persistencia de las presiones inflacionarias en Estados Unidos, particularmente ante la prolongación del conflicto en Medio Oriente y sus efectos sobre los precios de los energéticos. Además, los elevados costos que enfrentan los productores representan un riesgo adicional, debido a que podrían trasladarse hacia los precios al consumidor en los próximos meses.
En la canasta amplia de principales cruces, las divisas más apreciadas en la semana fueron: el rublo ruso con 2.07%, la rupia india con 1.87%, la corona noruega con 1.47%, la corona sueca con 0.97% y el dólar canadiense con 0.83%. Las divisas más depreciadas en la semana fueron: el real brasileño con 1.52%, el shekel israelí con 1.52%, el dólar taiwanés con 1.48%, la rupia de Indonesia con 0.72% y el peso chileno con 0.70%.
Las divisas más apreciadas en el año son: el peso colombiano con 15.96%, el real brasileño con 7.47%, el won surcoreano con 7.26%, la corona noruega con 6.52% y el yuan chino con 4.31%. Las divisas más depreciadas son: la lira turca con 15.30%, el peso chileno con 9.36%, el zloty polaco con 8.36%, la rupia de Indonesia con 7.92% y la corona sueca con 7.64%. Al día de hoy, el peso mexicano acumula una depreciación en el año de 2.71% o 48.8 centavos.
Las materias primas energéticas cerraron la semana con ganancias casi generalizadas, presionadas al alza por los persistentes conflictos en el Medio Oriente.
- El petróleo WTI cerró la semana cotizando en 101.30 dólares por barril, con un avance de 10.29%. Esta es la primera vez que el WTI se ubica por encima de los 100 dólares por barril desde la semana que acabó el 25 de septiembre. Frente al 27 de febrero, esta materia prima suma un avance de 51.19%.
- El Brent terminó la semana cotizando en 109.70 dólares por barril, con una ganancia de 4.76%. Además, hoy el Brent tocó un máximo de 110 dólares por barril, su nivel más alto desde la semana que terminó el 22 de mayo. Con respecto al 27 de febrero, esta materia prima suma un avance de 51.28%.
- El gas natural en Europa concluyó la semana cotizando en 88.22 euros por MWh, con un alza de 8.55%. Este es su octavo aumento en las últimas diez semanas, acumulando un avance de 59.14% en ese periodo. Además, esta semana tocó un máximo de 89.02 euros por MWh, su mayor nivel desde diciembre del 2022. Así, desde que empezó el conflicto en el Medio Oriente, el precio de esta materia prima ha subido 177.83%.
En los mercados de capitales europeos se observaron ganancias generalizadas. El STOXX 600 registró un avance de 2.09%, ganando en 3 de las últimas 4 semanas y siendo el mayor avance desde la primera semana de julio. El DAX alemán mostró una ganancia de 2.13%, cortando una racha de 2 semanas de pérdidas, siendo el mayor avance desde la primera semana de agosto. Por su parte, el FTSE 100 de Londres ganó 3.13%, ganando en 4 de las últimas 5 semanas y siendo el mayor avance desde la primera semana de abril. En México, el IPC de la BMV cerró la semana con una ganancia de 4.36%, ligando 2 semana de ganancias y siendo el mayor avance desde la primera semana de abril. Al interior, 32 de las 35 emisoras pertenecientes al índice registraron avances en la semana, destacando: Grupo Financiero Inbursa (+10.31%), Banregio (+9.02%), Genomma Lab (+8.82%), Coca-Cola Femsa (+8.80%) y Cemex (+8.40%).
Durante la sesión del viernes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó el reporte de finanzas públicas correspondiente al año fiscal 2026, que abarca de octubre de 2025 a septiembre de 2026. En este periodo, el gasto del gobierno alcanzó un máximo histórico de 7.40 billones de dólares, aumentando 5.50% respecto al año anterior y creciendo por tercer año consecutivo. Por su parte, los ingresos se ubicaron en 5.40 billones de dólares, incrementándose 3.22% anual. Con lo anterior, el déficit fiscal alcanzó 1.99 billones de dólares, el mayor desde 2021 y el tercero más elevado en registro. Como proporción del PIB, el déficit se ubicó en 6.2%, aumentando desde el 5.8% registrado en el año fiscal 2025.
Al interior del gasto, destacaron cuatro categorías: 1) Seguridad Social, con 1.67 billones de dólares, equivalente al 22.54% del gasto total; 2) Medicare, con 1.07 billones de dólares, representando el 14.50%; 3) pago de intereses, con 1.05 billones de dólares, equivalente al 14.22% y 4) salud, con 1.03 billones de dólares, representando el 13.87% del gasto total. Destaca que el pago de intereses representó su mayor proporción del gasto público desde 1998, reflejando el creciente costo del endeudamiento del gobierno estadounidense. Esto representa una presión adicional sobre las finanzas públicas, debido a que una mayor proporción de los recursos debe destinarse al servicio de la deuda, limitando el presupuesto disponible para otros programas gubernamentales.
En cuanto a los ingresos, destacó la disminución en la recaudación por aranceles, a pesar de las nuevas medidas comerciales implementadas por la administración de Donald Trump. Esto se debió a que la Suprema Corte de Estados Unidos invalidó los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés), obligando al Departamento del Tesoro a devolver parte de los recursos recaudados. En mayo, los ingresos netos por aranceles fueron negativos en 42 millones de dólares, mientras que en junio se registró un ingreso negativo de 25,556 millones de dólares, la mayor devolución mensual en registro. En julio, los ingresos también fueron negativos en 8,546 millones de dólares. Con lo anterior, la recaudación por aranceles durante el año fiscal 2026 se ubicó en 173,219 millones de dólares, disminuyendo desde los 194,866 millones registrados en 2025.
El elevado déficit fiscal representa un riesgo para Estados Unidos, debido a que obliga al gobierno a recurrir a una mayor emisión de deuda para financiar sus operaciones. Esto incrementa la oferta de instrumentos del Tesoro y puede generar presiones al alza sobre sus tasas de rendimiento, particularmente en los plazos más largos, si los inversionistas exigen una mayor compensación por los riesgos fiscales. A su vez, las mayores tasas de interés elevan el costo de financiamiento del gobierno, incrementando el gasto destinado al pago de intereses y dificultando la reducción del déficit en los siguientes años. Para estabilizar y eventualmente reducir la deuda pública como proporción del PIB, será necesario implementar medidas de consolidación fiscal, que probablemente requieran cambios legislativos para contener el crecimiento del gasto, incrementar los ingresos tributarios o una combinación de ambos. De no aprobarse medidas suficientes para corregir el desequilibrio fiscal, la persistencia de déficits elevados continuará presionando al alza el endeudamiento del gobierno estadounidense, aumentando el riesgo de un deterioro adicional de su calificación crediticia.
Cabe recordar que el deterioro de las finanzas públicas estadounidenses ya ha ocasionado recortes en su calificación crediticia por parte de las tres principales agencias calificadoras. Standard & Poor's fue la primera en reducir la calificación de Estados Unidos de AAA a AA+ el 5 de agosto de 2011, ante las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal y los desacuerdos políticos en torno al límite de endeudamiento. Posteriormente, Fitch Ratings redujo la calificación de AAA a AA+ el 1 de agosto de 2023, citando el deterioro fiscal esperado y el incremento de la deuda gubernamental. Finalmente, Moody's recortó la calificación de Aaa a Aa1 el 16 de mayo de 2025, debido al crecimiento de la deuda pública, los elevados déficits fiscales y el aumento en el gasto por intereses. Con esto, Estados Unidos perdió la máxima calificación crediticia de las tres principales agencias, reflejando una mayor preocupación sobre la trayectoria de sus finanzas públicas.
En la semana, el euro tocó un mínimo de 1.1113 y un máximo de 1.1269 dólares por euro. La libra tocó un mínimo de 1.3137 y un máximo de 1.3372 dólares por libra. Por su parte, el tipo de cambio del euro-peso tocó un mínimo de 20.3287 y un máximo de 20.8364 pesos por euro.